Star Wars de Visceral Games: El juego que pudo ser y nunca veremos

Tan sorprendente resultó que Jade Raymond abandonara Ubisoft para irse a Electronic Arts como también saber que se encontraba trabajando en un nuevo y prometedor juego de Star Wars. Desde entonces, bautizado como el «Star Wars de Visceral Games», todas las miradas se volcaban en un proyecto que tenía intenciones de convertirse en una excepcional aventura para un jugador, en un título que prometía sumergirnos de lleno en el universo de George Lucas y disfrutar del moméntum causado por al retorno a la gran pantalla con los episodios VII, VIII y los spin-offs.

Aunque su cancelación y el consecuente cierre de Visceral Games fueron una de las noticias más sonadas de 2017 (de hecho, sacaron el debate sobre la viabilidad de los juegos para un jugador), había mucho material preparado y propuestas en firme. La intención era que llegara este presente 2018. Se apuntaba, además, a aprovechar la inercia de Han Solo: Una Historia de Star Wars para lanzar el juego, por lo que la primera mitad de este año sonaba como la ventana de lanzamiento más plausible.

¿El motivo? Que todo apuntaba a que la trama se centraría en Han Solo. El popular traficante espacial y eterno amigo de Chewbacca, interpretado por Harrison Ford, habría llegado a nuestros mandos con el Halcón Milenario como nave estrella. De esta forma, se desmarcaba por completo del Star Wars 1313 visto muchos años atrás, y también cancelado, además de comenzar a ubicar un contexto concreto. Este juego iba a contar acontecimientos sucedidos entre el Episodio III: La Venganza de los Sith y el Episodio IV: Una Nueva Esperanza.

Para desplegar todo el argumento, que apuntaba a la Guerra Civil Galáctica ocurrida en ese marco temporal de Star Wars, las mecánicas de juego tenían previsto abordar las de un título de aventuras habitual, un juego de acción en tercera persona con un claro componente espacial. Para hacer un símil, querían perseguir un estilo parecido al de Uncharted, algo lógico viendo el historial de la propia Amy Hennig, líder del equipo de desarrollo.

Gracias a la aparición de diferentes ofertas de trabajo de Electronic Arts, se pudo achacar también a este título la posibilidad de contar con un mundo abierto. Aunque en el primer tráiler que se reveló aparecía nada más que Tatooine y la mítica cantina de Mos Eisley, Visceral quería elevar el listón y aprovechar el potencial de este universo con algo expandido y a favor del estilo de los últimos años. Lanzamientos como Grand Theft Auto V o The Witcher 3 han demostrado las posibilidades que hay en estos derroteros y haber añadido el toque Star Wars habría funcionado francamente bien.

Además, y aunque hemos hablado del posible protagonismo de Han Solo, varios detalles mostrados apuntaban que se compartiría protagonismo con otro personaje. Masculino o femenino, todo el material revelado, además de pequeñas dosis de supuestas filtraciones, apuntaban en esta dirección mientras se reincidía en que la trama, a pesar de poder girar en torno al descarado traficante, se alejaría de lo que se contará en breve en cines. EA siempre ha querido hacer una separación clara entre líneas argumentales para no replicar contenidos milímetro a milímetro.

Tenía muchísimos ingredientes para haber supuesto un título más que interesante; sin embargo, el auge de los títulos multijugador y las políticas de la firma tras todo, Electronic Arts, supusieron la despedida de este proyecto. Tras haber reunido a mentes que habían trabajado en sagas como Assassin's Creed, Dead Space o Uncharted, EA decidió que los juegos «single player» no tienen suficiente interés actualmente como para apostar por ellos. Así, el pasado 18 de octubre, se hacía público que Visceral Games cerraba sus puertas y que, por tanto, este juego de Star Wars decía adiós. Puede que veamos retazos de él en el futuro, dado que la compañía no va a desperdiciar materiales; pero desde luego no vamos a encontrarnos con lo que iba a ser.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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