Super Mario 64 no habría existido de no ser por los cuadros en los que el fontanero saltaba

¿Qué persona que haya jugado a Super Mario 64 no guarda buenos recuerdos de él? Uno de los personajes icónicos del mundo del videojuego saltaba por primera vez a las tres dimensiones, en un juego que destilaba diversión por los cuatro costados. ¿Cómo no se va a añorar a este clásico? Aquellos que disfrutaran más que nadie este título deben saber una cosa: sin los cuadros que en él salen, no habríamos nunca avanzado en su aventura.

Dorkly nos ofrece una visión tan extravagante como real de lo que parece que pasó cuando el pequeño hombrecito de peto azul decidió saltar a uno de los cuadros que había en el Castillo de Peach. Gracias a este hecho, pudimos adentrarnos en todos los niveles que Super Mario 64 nos reservaba, pero quizá no pensamos lo suficiente en el bienestar del fontanero.

Como veréis en las siguientes viñetas, todo tiene su precio y nada es gratis, incluso en los videojuegos. A cambio de poder disfrutar numerosas vivencias y emociones, Mario tuvo que ceder un poco de su salud. Quizás demasiado. No pretendemos adelantaros nada, así que mejor os dejamos con la ilustración. Solo cabe concretar que, por suerte o por desgracia para la mascota de Nintendo, sin los cuadros no podría haber llegado a hacer nada.

– "Te quiero, Mario. – Yo también, Peach".

– "Se fue de cabeza hacia el cuadro. – Es poco probable de que alguna vez vaya a despertarse del coma".

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