Superman: Las transformaciones más raras de su historia

Superman: Las transformaciones más raras de su historia

Mantener a un personaje como Superman durante tanto tiempo es muy difícil. El hijo de Krypton ya tiene unos años por muy joven que lo veamos en las últimas películas de Warner y sus historias han pasado por muchos momentos, como aquella vez en la que peleó contra Hitler. En otras ocasiones al Hombre de Acero le tocó verse convertido en algo que no sacaba para nada su lado de héroe.

No han sido pocas las veces en las que Superman se ha convertido en algo que… digamos que no nos explicamos aún cómo consiguió salvar el mundo. Screenrant ha recopilado varias de estas ocasiones en las que no sabemos en qué pensaban los guionistas para hacer tan tremenda transformación en el hijo de Krypton. Desde una versión en miniatura hasta una mezcla con hormiga, todo ello se ha visto a lo largo de los años en sus páginas.

Super-Fat Boy.

Corría el año 1953 y las versiones del Hombre de Acero se dejaron ver de muchas maneras. Una de ellas, Superboy, una versión joven del alter ego de Clark Kent tuvo que hacer frente a una curiosa aventura. Los adolescentes de Smallville ganaban peso sin motivo alguno. Una situación a la que no escapó el hijo de Krypton quien mostró su lado más fornido en estas páginas.

Mini Superboy.

Nuevamente tenemos a Superboy y los años 50 como protagonistas de esta transformación curiosa. Una raza de alienígenas pequeños hicieron que la versión joven del Hombre de Acero fuera reducido a su tamaño con el fin de arreglar un problema dentro de su nave empleando su fuerza. Una situación que no se resolvió hasta el número 270 de Adventures Comics.

Súper León.

Un día en el zoológico tuvo la culpa de esta transformación. Tras rescatar a una misteriosa mujer de una jaula de fieras, esta le realizó una propuesta de matrimonio que nuestro héroe rechazó. Lo que no sabía era que en realidad esta chica era una pariente de Circe, aquella mujer que convirtió a las tropas de Ulises en cerdo. En esta ocasión modificó al Hombre de Acero para hacerlo un león dando lugar a una de las citas más curiosas de la historia ya que Lois consintió pasar una velada con esta versión tan animal.

Viejo Superman.

Superman se pasó de bueno en esta ocasión. En el número 251 de Action Comics, allá por 1959, el Hombre de Acero pensó que sería buena idea ser conejillo de indias para un experimento que buscaba un suero con el que aumentar la esperanza de vida. La cosa salió mal ya que uno de los compuestos de este producto era similar a la kryptonita y tras recibir la primera dosis, despertó como un anciano.

Súper Superboy.

A finales de los 50, el número 262 de Adventure Comics nos dejó una curiosa aventura. Krypto, la mascota de Superboy comenzó a crecer después de ser expuesto a un meteorito de kryptonita. Algo que hizo crecer su tamaño y que perdiera el control. ¿La solución? Crecer tanto como esta mascota y tratar de reducirlo empleando la visión de rayos X. ¿Veis por qué nunca es bueno exponer a los canes a materiales del espacio exterior?

Superpelo y superuñas.

Ya estamos en los 60 y en el número 139 de Superman. Un acontecimiento que nos dio una versión del Hombre de Acero algo… poco higiénica. Y es que la kryptonita roja provocó un curioso efecto en el organismo de este héroe: hizo que su pelo y sus uñas crecieran y crecieran sin remedio. Ni siquiera su visión de rayos X pudieron hacer que frenase este aumento. Finalmente tras un tiempo recluido en la Fortaleza de la Soledad, este problema se solucionó con la ayuda de Supergirl.

Superman de tres ojos.

Action Comics nos dejó en 1961 una versión un tanto rara de Superman en la que tras exponerse a la kryptonita verde su cuerpo experimentó un curioso cambio: en su nuca comenzó a desarrollarse un tercer ojo. Lo más divertido del asunto es que obligó al Hombre de Acero a probar varias formas de ocultar esta alteración: un sombrero de Lois, un turbante fueron dos ejemplos de los que usó este héroe.

Superman escupefuego.

El número 283 de Actions Comics dio a Superman un poder que hasta ahora no había conocido. Tras caer en una trampa en la que quedó expuesto a kryptonita roja y verde, en lugar de quedar perjudicado, el Hombre de Acero recibió una mejora: la capacidad de escupir fuego cada vez que abre la boca. Como bien dijo alguien de la competencia: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” y al hijo de Krypton le tocó callarse durante buena parte de las páginas en las que aguantó esta carga.

Superbebé.

El número 284 de Action Comics nos trajo una tierna historia: “El Bebé de Acero”. En este punto, Superman tuvo que volver a ser un niño (literalmente) para hacer frente a una amenaza que esperaba en la Zona Fantasma, ¿por qué? A día de hoy no se sabe, pero regresar a esta etapa de su vida manteniendo su intelecto de adulto era la única forma de enfrentar a este peligro.

Superman- Hormiga.

Os ponemos en contexto, corría el año 1963 y el número 296 de Action Comics hizo que unas hormigas gigantes llegasen a la tierra y comenzaran a sembrar el pánico. Superman lo tuvo claro, para vencer había que dialogar y esto pasaba por convertirse en uno de estos insectos. Un poco de kryptonita roja y algo de concentración hicieron que el Hombre de Acero lograra este objetivo. Tras charlar con estas, todo quedó aclarado: los destrozos eran fruto de ua falta de comunicación y sólo habían venido para advertir del riesgo de una guerra nuclear.

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