Surge una petición en Change.org para cambiar uno de los logros/trofeos de Wolfenstein II: The New Colossus

Hay juegos que proponen desafíos de lo más exigente, y Wolfenstein II: The New Colossus es uno de ellos. El FPS de Bethesda y MachineGames, que nos lanza a un futuro en el que los nazis han tomado el control de todo y nos mete en la piel de B. J. Blazkowicz como última esperanza de la humanidad, ha llamado la atención de propios y extraños tras su lanzamiento gracias a un trofeo realmente exigente.

¡Mein Leben!, que así es como se llama, pide al jugador que complete toda la campaña individual sin puntos de control ni guardado. Se consigue desbloqueando una dificultad que se obtiene al pasarse el título por primera vez, y es tan difícil que ya hay usuarios firmando por reducir sus exigencias. Aldo Slavic, de Croacia, ha comenzado una campaña de firmas en Change.org para pedir a los creadores «cambiar los requisitos del trofeo/logro Mein Leben».

Alega que, dado que la aventura de Blazkowicz ya es suficiente exigente de por sí, incluir los requisitos para este reto rozan lo inhumano. «Como experto jugador de FPS, siempre acepto un desafío; pero como estudiante, simplemente no tengo tiempo para jugar en una sola sesión de 10 horas o más«. No cree que sea el único con este inconveniente, ya que considera que muchos cazadores de trofeos están en la misma situación que él.

Parece que hay bastantes personas de acuerdo con la idea. La petición lleva ya un total de 687 firmas de las 1.000 puestas como meta inicial. ¿Logrará conseguir su propósito y hacer que los responsables de este shooter cedan un poco en cuanto a exigencias?

Ahora que las compañías se están planteando lanzar bonificaciones para compras digitales como recompensas por los trofeos, es posible que veamos más movimientos de este tipo en los próximos meses. Y vosotros, ¿creéis que la dificultad de retos como el de Wolfenstein II: The New Colossus es demasiado elevada?

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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