The Legend of Zelda: La terrible verdad que esconden los jefes de la saga

The Legend of Zelda: La terrible verdad que esconden los jefes de la saga

Con más de tres décadas en su haber, The Legend of Zelda nos ha traído muchas historias que suelen tener varios elementos en común: el protagonista es Link, la princesa es Zelda y el villano es Ganon, o Ganondorf. Junto a esto, todos los que se acercan a la franquicia saben que hay mazmorras, mucho por descubrir, puzles que resolver y, por supuesto, jefes a los que eliminar para poder conseguir restaurar la paz en Hyrule o en la tierra donde transcurra la acción.

Cuando vamos a por ellos, siempre pensamos que se trata de criaturas malignas, entes que irradian mal y quieren acabar con todo lo que se les ponga por delante. Pero, ¿es esto realmente así? Analizando un poco algunos de los grandes jefes que hemos visto en toda la saga, podemos darnos cuenta de que muchos de ellos en realidad no son algo dañino y que, de hecho, su único problema es estar encerrados y desesperados.

A bote pronto puede parecer una afirmación exagerada, pero vamos a recapitular algunos nombres, algunos combates vistos en las entregas más destacadas de la saga (casi todas) para que veáis que no estamos realizando una divagación excesiva y que, quizá, estos jefes no necesitaban precisamente ser aniquilados. Puede que, de hecho, Link llegase a ser incluso más peligroso que ellos, o al menos mucho más inmisericorde con su pobre condición.

Cojamos, por ejemplo, a The Legend of Zelda: The Wind Waker. En esta entrega de la saga, hay una gigantesca ave, Kranos, que secuestra a nuestra hermana al comienzo y se la lleva, siguiendo las órdenes de Ganondorf. Este gran pájaro, de hecho, es uno de los enemigos más conocidos de este juego. Pero, realmente, lo único que le sucede es que lleva una máscara que ha tomado el control sobre su cuerpo (algo similar a Májora y Skull Kid). Aun así, le damos caza.

Podríamos viajar más al pasado y pensar en el Rey Dodongo, encerrado en la Montaña de la Muerte y sintiéndose amenazado por un pequeño hyliano que entra ahí para matarlo. También, viajando mucho más atrás en el tiempo, podemos fijarnos en A Link to the Past y en un combate como el del Rey Helmasaurio (Helmasaur King), una criatura con rasgos animales que está atrapada en una mazmorra sin poder salir. ¿Cómo la ayudamos? Matándola.

Sin embargo, el caso más flagrante y en el que más podemos ver esto que mencionamos es en Twilight Princess. Ahí, muchos de los enemigos principales son criaturas en las que se ha introducido la Sombra Fundida y son totalmente inconscientes. No saben lo que están haciendo y mueren en la total ignorancia. Combates como el del Argorok o incluso el de Ook no hacen más que reforzar la idea de que el personaje realmente malo aquí es Link, que no tiene piedad alguna con unos seres que han perdido el control sobre su cuerpo. ¿No había otra solución?

En Breath of the Wild las cosas son muy distintas, pero el pasado que tiene la saga The Legend of Zelda está plagado de casos como este, de combates contra animales inocentes que están siendo poseídos contra su voluntad y pierden la vida sin saber por qué.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

Publicaciones relacionadas

Cerrar