The Witcher 3 y la increíble misión escondida en Kaer Morhen

Atención, este artículo contiene SPOILERS de The Witcher 3.

Aunque parezca imposible ya han pasado más de dos años desde que CD Projekt dejó de ser ese pequeño y prometedor estudio y se convirtió en uno de los ejemplos a seguir de la industria del videojuego. Lo consiguió con el lanzamiento de The Witcher 3: Wild Hunt, el que para muchos es el mejor título de la generación y uno de los grandes representantes del género RPG occidental de todos los tiempos. Ahí es nada.

Hay muchos motivos para que lo haya logrado: un material de base maravilloso (los libros de Andrzej Sapkowski), una historia inolvidable y una jugabilidad endiabladamente divertida y profunda son algunos de ellos. Sin embargo, lo que ha hecho que The Witcher 3 pase a los anales y a la posteridad ha sido el increíble número de secretos que esconde. Secretos que muchos pueden no haber descubierto.

Tras un inicio de aventura en Kaer Morhen, la fortaleza de los brujos de la Escuela del Lobo, el videojuego tan solo nos obliga a regresar en ciertos momentos de la historia principal para poder seguir avanzando. Es por ello que muchos pasan por alto que esta maltrecha fortaleza esconde algunos de los mejores secretos del título, como la tumba de Leo (un brujo que se nos presentaba en el primer The Witcher) de la que te hablábamos hace unas semanas.

No obstante, en Kaer Morhen podemos encontrar otras muchas cosas, como una misión secreta que no se puede activar de otra forma que encontrando un tomo en la fortaleza llamado Monstruo, o el retrato del brujo Volumen 2. Nada de especial tiene este libro, salvo que la copia que encontrará Geralt de Kar Morhen tendrá una nota manuscrita que llamará su atención. De este modo se inicia y se activa la misión La forja de los brujos.

Siguiendo las instrucciones marcadas por el manuscrito encontrado en el ya mencionado libro, Geralt llega a una mina de hierro en la que se encontrará a un temible elemental de tierra. Sin embargo es un brujo experimentado, el gran Lobo Blanco, de modo que no debería suponerle un gran problema. El tomo que había encontrado de pronto se convertía en una especie de llave que podía usar para desbloquear la entrada a un pasillo.

La forja, para sorpresa del brujo, comenzó a dirigirse a él. El rivio se quedó petrificado, pero pronto se dio cuenta de que se trataba de un ifrit que había sido usado para crear las herramientas de forja de la Escuela de los Lobos y que ahora había permanecido allí, vigilante, durante todos estos años. Una vez derrotado, Geralt puede hacerse con un engranaje de alta calidad escondido en esta forja secreta y repleta de peligros.

Así, lo que empezaba como una misión sorprendente que saltaba tras coger y leer un inocente libro se transformaba en una genial quest capaz de dejar boquiabierto al más difícil de sorprender de la faz de la Tierra. Es lo que tiene The Witcher 3: Wild Hunt (y también sus dos extraordinarias expansiones), que está repleto de secretos por doquier que no dejan de sorprender y de maravillar por mucho tiempo que pase.

Como ves, la obra maestra de CD Projekt RED aún tiene mucho que ofrecer y podemos seguir explorándolo junto a ti si así lo deseas. Si te ha gustado el artículo y quieres que hagamos otros del mismo estilo tan solo debes hacérnoslo saber a través de la caja de comentarios para que lo tengamos en cuenta para futuros textos. Y es que aunque la aventura de Geralt de Rivia haya terminado, siempre estará viva en nuestros corazones.

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