Tomb Raider cumple 20 años y lo celebramos repasando su historia

Tomb Raider cumple 20 años y lo celebramos repasando su historia

El año 2016 es un año de celebraciones. Las sagas Pokémon, Resident Evil y Crash Bandicoot han cumplido veinte años y una de las compañías más relevantes del sector, Ubisoft, ha llegado a la treintena. Pero eso no es todo y este año aún tiene mucho que dar. Y es que Tomb Raider, una de las franquicias más legendarias de todos los tiempos en el mundo de los videojuegos también se hace mayor y celebra esta temporada su vigésimo aniversario más en forma que nunca.

Es por ello que desde AlfaBetaJuega queremos rendir homenaje a una de las grandes sagas de la historia (de hecho Lara Croft ostenta el récord Guinness de personaje femenino humano más exitoso de la historia de los videojuegos, con más de 42 millones de unidades vendidas) con un reportaje en el que repasamos su trayectoria y el horizonte que se dibuja ante el nuevo comienzo de Tomb Raider, que pinta realmente espectacular.

En la década de los 80 Indiana Jones golpeó los cines de todo el mundo con una trilogía para el recuerdo que combinaba acción, aventura, fantasía e incluso toques de humor. El mundo de los videojuegos todavía se encontraba experimentando con nuevos géneros que a día de hoy nos parecen de lo más habituales y la compañía británica Core Design comenzó a coquetear con la idea de hacer un videojuego de temática similar.

Optar por un personaje masculino les parecía demasiado similar a las aventuras de Indy, por lo que finalmente se optó por una mujer. El diseño sufrió muchos cambios en apariencia y nombre, por lo que se decidió escoger un nombre que también fuera de fácil pronunciación para los americanos. Una búsqueda rápida por una guía telefónica británica les hizo decantarse por Lara Croft, un nombre que ahora lo es todo.

Fue entonces, con el personaje ya diseñado, cuando Core comenzó a probar suerte para ver si a alguien convencía su idea. Fue Eidos Interactive quien se interesó en el proyecto, en el que invirtió con fuerza y supervisó durante todo el desarrollo. En 1996 llegó el primer Tomb Raider a PlayStation 1, SEGA Saturn y PC, pero eso solo era el comienzo de la leyenda. La joven Croft encontró continuidad y lanzó nuevas entregas numeradas en el 97 y en el 98, mientras que siguió estrenando proyectos en consolas como Dreamcast, PlayStation 2 o GameBoy Color ininterrumpidamente desde 1999 hasta 2003, cuando la saga se tomó un respiro.

El éxito de la franquicia llevó a Paramount Pictures a hacerse con sus derechos para llevar a la saqueadora de tumbas más famosa del mundillo a la gran pantalla. Angelina Jolie fue la actriz elegida para protagonizar Lara Croft: Tomb Raider y Lara Croft Tomb Raider 2: La cuna de la vida (estrenadas en 2001 y 2003, respectivamente). La crítica fue unánime: las películas, una vez más, no hicieron justicia a los videojuegos.

Tras lanzar el fracasado Tomb Raider: El ángel de la oscuridad en 2003 para PlayStation 2 y PC, Core Design acabó perdiendo el mando de la saga y Eidos la puso en manos de Crystal Dynamics con tal de buscar un nuevo aire que devolviera a Lara Croft a sus mejores tiempos tras una sobreexplotación masiva con una enorme cantidad de títulos lanzados que no convencían a casi nadie.

La saga se tomó tres años de respiro para volver con Tomb Raider: Legend. Era el primer videojuego de la serie tras el cambio de desarrolladores y la recepción fue aceptable, aunque el brillo de las primeras entregas ya había pasado y poco había por hacer con nuevas secuelas. Después llegó Anniversary en 2007, un remake de la primera entrega, que fue considerada la mejor opción para que Lara volviera a su época de máximo esplendor de finales de la década de los 90.

Llegó 2008 y era hora de que Tomb Raider diera el salto a la nueva generación de consolas con Underworld, una entrega que trataba de recuperar la esencia de la combinación entre acertijos y acción, pero que se quedó a medio camino y cosechó unas críticas irregulares. El futuro de la franquicia parecía incierto y el estancamiento era más que patente, pero todo estaba a punto de cambiar.

En el año 2010 Square Enix se hizo con los derechos de la mítica saga nacida en las manos de Core Design y decidió dar un golpe de timón. Las entregas continuistas y que pretendían respetar a los originales no habían acabado de funcionar, de modo que se optó por algo completamente distinto. La compañía japonesa creyó que un reinicio o reboot era el mejor camino que podía seguir la serie, y vaya que si lo fue.

Tras cinco años en el ostracismo y con la séptima generación de consolas a punto de decir adiós llegó Tomb Raider. A secas, sin adornos en el título. El nuevo Tomb Raider de Crystal Dynamics y Square Enix era un nuevo comienzo para Lara Croft. Una Lara menos experta, menos decidida, menos segura… más humana. La premisa del renacer de Tomb Raider era sobrevivir o morir y Lara tenía que aprender a sobrevivir en su primera gran aventura.

El éxito fue abrumador y la reacción de Square Enix fue rotunda: esta nueva saga ha sido pensada como una trilogía. Lo mismo dijo Ubisoft con Assassin’s Creed tras lanzar la primer entrega y mira cómo ha acabado todo. Rise of the Tomb Raider llegaba en 2015 a Xbox One, meses más tarde a PC y hoy llega a PlayStation 4 con la maravillosa edición 20 aniversario.

Pero eso no es todo. La joven Croft quiere seguir explorando nuevos horizontes. La llegada a la consola de Sony también supondrá la primera incursión de la saga en la realidad virtual, pues habrá una misión exclusiva para PlayStation VR. La confirmación de que el renacido Tomb Raider está pensado como trilogía nos asegura, al menos, una nueva entrega, pero todo hace indicar que serán más. Y es que Lara Croft está más en forma y más de moda que nunca.

La trayectoria ascendente de Tomb Raider también le ha hecho volver a atreverse en el mundo del cine y está previsto que en el año 2018 llegue la adaptación cinematográfica del nuevo reinicio de la saga, con Alicia Vikander en el papel de Lara Croft. Todo está por escribirse, pero el futuro de Tomb Raider, con veinte años a sus espaldas, es más esperanzador que nunca.

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