Trucos de las series para que empaticemos con los personajes

¿Alguna vez os habéis preguntado cómo es que en los últimos años han cambiado tanto las series de televisión? ¿Por qué ahora tienen personajes e historias tan complejas cuando antes sólo había series cómicas de situación? El guionista Javier Meléndez Martín busca las causas y las haya en técnicas extraídas de la novela y el teatro clásico, que provocan el enamoramiento del espectador hacia unos personajes muchas veces con pasados oscuros y traumáticos.

Las técnicas que se usan en series como Juego de Tronos, Perdidos, Breaking Bad, Los Soprano, House of Cards, Dexter y Modern Family, por poner algunos ejemplos, no se han descubierto en las dos últimas décadas, sino que llevan existiendo durante cientos de años, aunque antes sólo se empleaban en la literatura y en el teatro clásico. De esta forma, series como Perdidos cambiaron la dinámica del Flashback, que ya no explica el pasado para que el espectador no se pierda en la trama, sino que sirve para profundizar en las emociones del personaje y entender más de él. Junto a esto, la voz en off ya no sirve para ubicar al espectador, sino que equivale a la voz interior del personaje. Por su parte, romper la cuarta pared ya no se usa para arrancar una carcajada, sino que ahora nos acerca los personajes a la novela picaresca.

Como bien dice Javier Meléndez Martín, los espectadores ya no diferencian a la perfección al héroe del villano y ya no son tan claras las intenciones de cada uno. Antes el héroe siempre era un policía que sólo hacia lo correcto y el villano buscaba dinero y poder. Sin embargo, series como Juego de Tronos han demostrado que puede haber personajes ‘grises’, que no todos son ‘blancos’ o ‘negros’. Antes las series eran simples, ahora son tan complicadas como el mundo real en el que vivimos.

 

Esta nueva ambigüedad y complejidad obliga a los guionistas a recurrir a técnicas propias del teatro y la novela. De esta forma aparecen personajes como Dexter, donde su voz interior nos permite descifrar la forma de actuar de un personaje que se considera ajeno al mundo, que cuestiona los rituales y las convenciones sociales y muestra su vulnerabilidad emocional infantil que pretende disfrazar.

Por otro lado, que el personaje del congresista Francis J. Underwood (Kevin Spacey) en House of Cards mire a cámara no es algo nuevo, puesto que ya lo hacía Will Smith en El príncipe de Bel-Air. Sin embargo, Smith lo hacía para romper la cuarta pared en un intento de que el espectador se riera, pero cuando vemos que lo hace Underwood es como sinónimo del pícaro contemporáneo, el cual quiere hacer creer al espectador que su forma de actuar es porque no tiene más remedio.

En cuanto al flashback y a la voz en off, ya no explican, sino que profundizan. Ahora ayudan a comprender a personajes herméticos como Walter ‘Heisenberg’ White en Breaking Bad o el propio Dexter. En serie como Los Soprano, personajes como la doctora Melfi sirven para introducir el soliloquio teatral en la serie, ayuda a que personajes como Tony Soprano puedan hablar en voz alta de sus sentimientos sin tener que presentar una situación extraña o que parezca loco. Esta figura de confidencias a cámara también puede verse en la serie cómica Modern Family, vehículo para que los personajes se abran al espectador y revelen sus verdaderas intenciones.

En series como Juego de Tronos no hay intimidad para los personajes, debido a que les vemos desnudos y en situaciones vergonzosas. Pero a pesar de ello los personajes guardan siempre sus verdaderas intenciones, todos mienten y ocultan sus intereses con el fin de sobrevivir a este “juego de tronos”, donde vives o mueres. Sólo en la figura de Joffrey Baratheon se adivinan siempre sus intenciones, mientras que el resto sólo muestra su verdadero rostro cuando ocurre algo que no entraba en sus planes.

Por ello, cuando un personaje de Juego de Tronos cuenta un relato que implica a otro personaje, el espectador sabe que ahí hallará la verdad de quien habla, sus sentimientos más allá de la cortina tras la que se protege. El ejemplo más comentado al respecto fue cuando Tyrion Lannister hablaba de su primo Orson, cuando en realidad hablaba de sí mismo. Estos relatos son un recurso relativo que busca apelar al corazón del espectador.

 

Pero si hay una serie que ha sabido explotar la figura del flashback, ésa es Perdidos. La ficción de JJ Abrams nos informaba más sobre sus personajes antes de sobrevivir en la isla que estando ya en ella. Los flashbacks sirven para conocer a unos personajes herméticos que no comparten sus secretos y miedos con los otros supervivientes del accidente. Perdidos exprime las novelas del siglo XIX que contaban confidencias de personajes para presentárselos al espectador. Gracias a este recurso, descubrimos cosas tan interesantes como el pasado de John Locke.

Finalmente, las series han conseguido tejer tramas más elaboradas, complejas y atrayentes que el propio cine. No es que el cine se haya refugiado en la pequeña pantalla, sino que las series de televisión han engullido a las novelas y al teatro clásico para vivir su época más dorada y aplaudida.

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