Un chico tetrapléjico recupera la movilidad de un brazo gracias a un implante cerebral y entrenamiento con videojuegos

Un chico tetrapléjico recupera la movilidad de un brazo gracias a un implante cerebral y entrenamiento con videojuegos

En ocasiones, los avances en medicina y tecnología te dan una segunda oportunidad para que puedas llevar una buena calidad de vida. Este es el caso de Ian Burkhart, un chico tetrapléjico que gracias a un implante cerebral ha recuperado algo de movilidad. Así lo ha recogido el artículo de The Verge.

Burkhart se dañó gravemente la médula espinal a los 19 años en un accidente en la playa, cuando una ola le arrastró con fuerza contra un banco de arena.

Años después, ha podido recuperar la movilidad de su brazo derecho gracias a un implante (bautizado como NeuroLife) en el hemisferio izquierdo del cerebro (recordemos que un lado del cerebro corresponde con funciones del lado contralateral del cuerpo). Es el primer caso de una persona con parálisis que recobra al menos parte de motricidad, lo que supone un rayo de esperanza para todos aquellos en su misma situación.

"Sé de primera mano lo que me fue arrebatado tras mi lesión. La primera vez que fui capaz de abrir y cerrar la mano, me dio esa esperanza de cara al futuro", comentó Burkhart para la prensa.

Desde un punto de vista neurológico, la lesión lo que hace es que las señales del cerebro que se envían para que el cuerpo se mueva quedan bloqueadas, y los investigadores han querido redirigir dichas señales para lograr sortear las lesiones

La intervención de Burkhart consta de tres elementos: el chip, un ordenador y una manga de electrodos en su antebrazo. Cuando el chico piensa en mover la mano, el implante detecta las señales en su cerebro y las envía al ordenador. Aquí, el ordenador las descifra y la traslada a la manga de electrodos que, a través de impulsos eléctricos, provocan la contracción muscular propia del movimiento. 

Por supuesto, todo este proceso requiere de un periodo de adaptación y entrenamiento, y para recuperar la motricidad fina y perfeccionar los movimientos juega a Frets on Fire, un videojuego adaptado para que se pueda jugar con una sola mano. Todavía no puede extender los dedos para escribir en un teclado ni controla la fuerza que hace, pues el implante tan solo tiene 130 electrodos y se necesitarían más para movimientos tan complejos. 

Los investigadores tienen como objetivo el aumentar el número de electrodos a unos cuantos miles y lograr que el ordenador pueda instalarse en el implante para que no sea necesario el cableado. Otra de las desventajas es que NeuroLife posee una vida determinada: no se sabe con seguridad, pero podría durar unos cinco años.

Se requerirá tiempo de estudio y perfección para lograr que el implante llegue algún día a superar la fase experimental, pero no hay duda alguna de que sería todo un hecho revolucionario de cara a mejorar la autonomía de personas que sufren algún tipo de paresia.

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