Un diseñador indie entierra un juego en el desierto de Nevada

Los desarrolladores indies suelen tenernos acostumbrados a ideas originales y creativas. Pero el premio a la idea más excéntrica del año le debe corresponder por méritos propios a Jason Rohrer, tal y como cuenta Polygon.

Rohrer, quien llegó a la fama hace unos años por su juego Passage, ha ganado el premio al mejor juego de la Game Design Challengue con una idea realmente curiosa. La temática que debía seguir el juego para el concurso ha sido "El último juego de la humanidad", ante lo que el diseñador ha decidido crear un juego de mesa, bautizarlo como "A Game for Someone", fabricarlo a base de metal y enterrarlo en algún lugar del desierto de Nevada.

La idea de Rohrer es que algún día, dentro de muchos años, alguien encuentre el juego y lo pueda disfrutar. Como pista para encontrarlo, el diseñador ha dado fisicamente entre los asistentes a la entrega de premios un total de un millón de coordenadas distintas, de las cuales sólo una es la verdadera que dice dónde está este particular tesoro.

Sin duda, se ha merecido ganar el premio por su originalidad.

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