Un estudio cree que una consola en la habitación de un niño es una “diversión destructiva”

Los estudios sobre videojuegos siguen campando a sus anchas, y siguen sin ponerse del todo de acuerdo. Si ya hemos visto varios que niegan varios de los argumentos nocivos que se les achacan, como por ejemplo la relación con la violencia infantil, o su capacidad para liberar estrés en el trabajo, no nos libramos de que, en otras conclusiones, vuelvan a ser demonizados. Una nueva investigación tacha a este medio de entretenimiento como una “diversión destructiva” cuando está presente en la habitación de un niño.

El estudio, publicado por la American Psychological Association y del que se hace eco Pacific Standard, sugiere que dejarle a mano a un niño estos dispositivos en su propia habitación puede dar pie a consecuencias no deseadas por sus progenitores. Y es que jugar a solas en la intimidad de su estancia puede provocar en el niño ciertos problemas emocionales.

La ocupación del tiempo del niño en jugar sustituyendo horas de sueño o de lectura es algo que puede llevar a inestabilidad emocional y académica, según concluye el psicólogo Douglas Gentile: “Los medios de entretenimiento en los dormitorios son sorprendente robustos en lo que a sus efectos negativos se refiere”, afirma en el diario Developmental Psychology. En su investigación, su equipo ha encontrado efectos “amplios y duraderos” en niños de diferentes edades residentes en países distintos.

A su vez, los datos analizados provienen de tres estudios diferentes y se ha encontrado una consistencia remarcable. La muestra incluía 430 alumnos de tercero, cuarto y quinto grado de primaria de Minnesota; 1.323 alumnos de los mismos cursos de Iowa y 3.034 alumnos del mismo grado en Singapur. Se hizo un seguimiento a los niños durante seis meses en el primer colectivo, 13 meses en el segundo y dos años en el tercero.

Los dos estudios realizados en Estados Unidos observaron en casos de niños con comportamiento violento en la escuela si tenían televisores en sus dormitorios, mientras que en Singapur se les preguntaba si tenían consolas. “En los tres encontramos resultados similares”, dicen los especialistas.

Las conclusiones del estudio son que los niños de tercer y cuarto grado con una televisión en su cuarto al principio del curso tenían peores notas que los que no disponían de una. Curiosamente, los niños con consolas, además, mostraban problemas de sobrepeso, indicando que “el tiempo frente a la pantalla está desplazando la actividad física”.

Además, la mayor exposición a contenidos audiovisuales no aptos les muestra más violencia, con lo cual “se aumentan las posibilidades de desarrollar un comportamiento violento”. El estudio sugiere que esto es debido a que “se considera que la agresión es algo normal” por la visualización de estos contenidos.

Gentile anima a los padres a plantarse ante los hijos cuando surgen demandas de tener este tipo de dispositivos en su habitación: “La palabra de dos letras es dura, pero vale la pena”. ¿Estás de acuerdo con estas conclusiones?

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