Un nuevo estudio carga contra la relación entre videojuegos y violencia

 Un nuevo estudio carga contra la relación entre videojuegos y violencia

Durante muchos años se ha extendido la idea de que los videojuegos aumentan la violencia en las personas. Es cierto que muchos parten de la idea de cometer actos violentos para avanzar, pero de ahí a que el jugador decida poner en práctica lo que ve en pantalla hay un salto más que notable. Este estigma es algo que lleva años arrastrándose en la industria, aunque cada vez hay más estudios que demuestran lo contrario, incluso que hay numerosos efectos beneficiosos generados a raíz de jugar.

La Universidad de York ha publicado un estudio que analiza la relación entre violencia y videojuegos bajo el nombre de “Behavioural Realism and the Activation of Aggressive Concepts in Violent Video Games” (lit. “Realismo conductual y la Activación de Conceptos Agresivos en Videojuegos Violentos”). A través de la realización de dos sencillos experimentos con un total de más de 3.000 participantes, los autores han llegado a la conclusión de que no hay nada que vincule ambos mundos, que no hay una relación entre jugar a un título violento y tener una conducta violenta.

Para llegar a ello, el experimento consistía en hacer que los sujetos jugaran a títulos bélicos realistas, con diferentes grados de realismo, para valorar si su conducta posterior era más agresiva. Tras la sesión de juego, se procedía a realizar una sesión de asociación de términos para ver si había inclinación por el uso de palabras que señalaran agresividad. Al tomar los datos, se vio que no hay una influencia significativa y que, incluso, algunos de los que jugaron llegaron a mostrar una conducta menos violenta de lo habitual.

Aunque no se trataban de títulos comerciales, sino de productos enfocados a la realización de este experimento, los resultados son igualmente válidos. Lo observado sirve para elaborar conclusiones previas, ya que hay muchos más factores a valorar y que, tal y como se indica en el mismo texto del estudio, esto conlleva a “pruebas iniciales”, que no conclusivas; siendo necesario “un trabajo mucho mayor” para poder determinar que estas experiencias simuladas no cuentan con semejantes efectos en nuestro comportamiento. Por el momento, todo parece indicar que, volviendo al comienzo, los videojuegos no hacen al jugador más violento.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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