Un nuevo libro de videojuegos destaca los infernales desarrollos de juegos como Destiny, The Witcher 3 o Uncharted 4, entre otros

El lanzamiento de la secuela de Destiny, que llevará al jugador a explorar un argumento muy distinto al que planteaba el primer juego, está cada vez más cerca. No obstante, ya han sido varias las ocasiones de los jugadores de descubrir parte de lo que les espera en esta nueva aventura en la que los Cabal han conseguido invadir con éxito la Torre.

Sin embargo, y a pesar de las buenas sensaciones que dejó en su momento el primer Destiny, y que muchos piden repetir con esta segunda parte, lo cierto es que el desarrollo del juego no atravesó precisamente un camino de pétalos de rosa. Algo muy similar a lo que sucedió con los desarrollos de títulos como Uncharted 4, The Witcher 3 o Dragon Age: Inquisition; que tuvieron que atravesar todo tipo de inconvenientes, como detalla Jason Schreier en su libro Blood, Sweat and Pixels.

Un libro que como informan desde Eurogamer, permite seguir el desarrollo de grandes títulos que sufrieron todo tipo de penalidades. Como por ejemplo, en el caso de Destiny, cuyos retrasos se debieron a un gran cambio de última hora sobre su historia. Porque después de que esta se hubiera escrito a lo largo de varios años, en el momento en que llegó a los responsables finales del juego, estos decidieron que era demasiado lineal, y que, por ende, debía modificarse por completo. Algo que acabó con un retraso de un año en el lanzamiento del juego, así como en una serie de críticas bastante negativas sobre la historia final que este presentaba.

En cuanto a Uncharted 4, Schreier señala el importante abandono que sufrió el juego debido a una disputa entre Amy Hennig, directora del título, y los directores creativos del mismo; y que terminó con Henning despidiéndose del estudio y firmando, junto con Naughty Dog, un acuerdo por el que ninguna de las partes implicadas podría hablar mal la una de la otra.

Por otra parte, en Dragon Age: Inquisition los problemas llegaron por el salto de la antigua a la nueva generación. Porque en aquel momento, pese a las ventajas que presentaban consolas como PlayStation 4 o Xbox One frente a sus hermanas mayores, Bioware no quería que los jugadores sintieran que estaban ante juegos totalmente distintos al jugar en una u otra generación a Dragon Age: Inquisition. Algo que les llevó a limitar en gran manera todo lo que podría encontrarse en el juego; por lo que tuvieron que pensar toda clase de soluciones creativas para mejorar el que es hasta ahora el último título de la saga Dragon Age.

Por último, entre los diez títulos que cuentan con su respectivo capítulo en el libro, también aparece Star Wars 1313, que tras años de trabajo y cientos de horas de desarrollo, acabó siendo cancelado después de que Disney se hiciera con los derechos de la marca.

 

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