Uncharted: Retrospectiva de una saga de leyenda

PlayStation 3 llevaba poco tiempo en el mercado y la competencia de Xbox 360 y su recién estrenada saga Gears of War amenazaban la hegemonía de la videoconsola de la compañía japonesa. Por ese motivo Sony pidió a su compañía de confianza, Naughty Dog, que prepararan algo a la altura del videojuego protagonizado por Marcus Fenix.

La desarrolladora californiana obedeció y se sacó de la manga una aventura desenfadada con muchos toques de Tomb Raider, llevándolo todo a un aspecto cinematográfico pocas veces visto hasta la fecha. Nació Uncharted: El tesoro de Drake, que marcaría el inicio de la más exitosa saga de Sony en la generación pasada, y nació Nathan Drake, un personaje que ya es todo un icono de la historia de los videojuegos.

Un aventurero socarrón, mucho humor, un tesoro que conseguir, un misterio que desentrañar. Los ingredientes no eran nada nuevo (la sombra de Indiana Jones es alargada), pero Naughty Dog le dio una vuelta de tuerca y lo trasladó al mundo de los videojuegos de una forma nunca vista. El imponente aspecto visual del primer Uncharted, los fantásticos personajes secundarios que complementaban al bueno de Nate y los variopintos malos peliculeros eran algunas de sus bazas y los principales pilares que convirtieron a la desconocida nueva IP de Sony en un imprescindible desde el momento de su salida.

La primera aventura de Nathan Drake nos dejó momentos memorables como el accidente de avioneta, la “resurrección” del incombustible Sully, el semi-romance de Nate y Elena y a los terroríficos españoles malditos. Pero nada de ello es comparable a lo que estaba por venir en la segunda entrega.

Muchos fueron los que se adentraron en el universo Uncharted con El reino de los ladrones, la continuación de las aventuras de Nathan Drake que llegaba al mercado en 2009, dos años después de que el cazatesoros más famoso del mundo de los videojuegos hiciera su debut. El componente cinematográfico, el nivel de epicidad y la espectacularidad de los momentos fueron elevados hasta un punto que la primera parte de la franquicia no era ni capaz de imaginar. Algo tuvo que ver la incorporación de Neil Druckmann al proyecto, ahora conocido por su impecable trabajo en la obra culmen de la trayectoria de Naughty Dog: The Last of Us.

Si la selva era la principal ambientación de El tesoro de Drake, El reino de los ladrones nos transportaba a las gélidas montañas del Himalaya y a los alrededores de Nepal siguiendo la pista de Marco Polo. Naughty Dog quiso ir un paso más allá con Uncharted 2 y el videojuego evolucionó en todos los aspectos imaginables. Gráficos, banda sonora, escenas espectaculares, un elenco de secundarios variados y redondos y una profundidad argumental mucho mayor que en su antecesor. Por si fuera poco, la inclusión de una modalidad multijugador online elevó el título a los altares.

Para la historia queda ya la mítica escena del tren, el edificio derrumbándose o increíbles fases de plataformeo como la que Drake y Tenzin, el inolvidable tibetano, protagonizan cuando han de buscar la expedición de Schäfer. Asimismo, Uncharted 2 también nos dejó el malo más memorable de la saga, el despiadado Zoran Lazarevic, con el que, además, vivimos la batalla final más épica, en una Shambhala viniéndose abajo.

Otra vez hizo falta esperar dos años para que Naughty Dog nos volviera a deleitar con una aventura de proporciones épicas, mucho más salvaje que su predecesor. Era 2011 y estábamos ante Uncharted 3: La traición de Drake, en la que la historia de los personajes a los que habíamos controlado durante los últimos cuatro años cobraba más importancia que nunca. Pudimos ver al bueno de Nathan Drake durante su adolescencia y conocer sus tristes orígenes. Se crió en un orfanato y se nos puso en duda que realmente fuera descendiente de Sir Francis Drake. También pudimos ver cómo Nate y su fiel Sully se conocieron y cómo su amistad llegó a convertirlos prácticamente en padre e hijo.

No solo eso, narrativamente Uncharted 3 dio tal salto que a través de imágenes, sin explicarse nada explícitamente, fuimos capaces de saber que Nathan y Elena ya se habían casado y estaban en proceso de separación. Fue por ello también el Uncharted más emotivo. Pero algunos personajes secundarios poco trabajados, enemigos muy planos y fases tremendamente inverosímiles jugaron en contra de la tercera entrega de la franquicia de Naughty Dog.

No olvidamos Uncharted: El abismo de oro, el videojuego lanzado para PlayStation Vita en el año 2012, pero que en esta ocasión no fue desarrollado por la compañía californiana, lo que, evidentemente, jugó en contra del proyecto. Si bien a nivel de diversión y plataformeo estaba al nivel de siempre, los fans más acérrimos del intrépido cazatesoros se sintieron algo decepcionados con el resto de apartados.

Así las cosas, hace ya tres años que no tenemos la oportunidad de controlar a nuestro queridísimo Nathan Drake y relacionarnos con Elena, Sully, Chloe, Cutter y toda la tropa. Es por ello que The Nathan Drake Collection es esperado por tantos fans de Nate, además de por otros tantos que no tuvieron la fortuna de jugar la saga en su momento. Es por ello que la espera por Uncharted 4: El desenlace del ladrón se está haciendo muy larga. La cuarta parte de Uncharted supondrá el final de la saga de Drake. Un final que promete ser más épico, espectacular y emotivo que nunca. Un final en el que conoceremos los entresijos de la vida de Nate y sus acompañantes. Nauthgy Dog nos está haciendo esperar. Pero es Nathan Drake, es Naughty Dog, es Uncharted. Y valdrá la pena.

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