La vida extra de las máquinas recreativas

Hablamos con Daniel Ramírez, propietario de Bricogame, empresa especializada en máquinas recreativas.

El lanzamiento de las consolas domésticas fue una auténtica revolución en la industria del videojuego. Los jóvenes dejaron de hacer cola en los salones recreativos para disfrutar de estas aventuras virtuales en la intimidad. Así que estos lugares dejaron de ser rentables para los propietarios y muchas máquinas arcade se vieron abocadas al apagón. Sin embargo, hay que reconocer que el tiempo ha hecho justicia y estas máquinas se han revalorizado (como casi todo lo retro). Hoy queremos hablarte de Bricogame, una empresa que ha vendido más de 800 máquinas recreativas en toda España, y del abandono de este tipo de ocio electrónico.

Daniel Ramírez vivió el boom y la decadencia de los salones recreativos, pero jamás podía imaginar que fabricaría estas máquinas con sus propias manos. Ramírez se encontró con la crisis económica como tantos españoles, así que se vio obligado a reinventarse. «Mientras estaba en el paro hice una máquina recreativa y todo el que venía a casa me pedía una«, recuerda sus inicios antes de crear Bricogame en 2012. Decidió hacerlas en serie y lo complementó con otras reformas, pero en algún momento las máquinas ganaron terreno.

Máquinas recreativas de Bricogame
Cuando empezó Bricogame no tenían un local donde trabajar.

Ahora se ríe, pero confiesa que «los comienzos son muy difíciles». «Asumes muchos riesgos económicos y tienes que estar muchas horas al frente del negocio para que salga adelante» explica. Las máquinas recreativas son productos muy caros de 2000 o 3000 euros y «es muy complicado ganarse la confianza de la gente con fotografías en las redes sociales y vídeos en Yotube» cuando tienen que hacer una transferencia de tantas cifras. Poco a poco y de manera improvisada, fueron levantando Bricogame e industrializaron el proceso. Están implicados en todas las fases de fabricación de la máquina, desde la carcasa hasta los detalles más pequeños. «Fabricamos la carcasa dependiendo del modelo y dentro lleva un ordenador muy potente con un monitor integrado en el mueble, además de unos sticks arcade como mandos», explica.

Los salones recreativos no eran rentables

Bricogame tiene largas listas de espera que pueden llevar 2 o 3 meses desde que empieza su fabricación. Sin embargo, el proceso sólo les lleva 2 jornadas de trabajo para tenerla completamente terminada. Incluso las máquinas más difíciles. Ramírez reconoce que les han pedido cosas prácticamente imposibles, pero «el producto estrella es la [máquina recreativa] Keyboy porque es muy estilizada, pero muy arcade a la vez. Lo tiene todo». Según nos cuenta, «nos han pedido muchas cosas raras, pero recuerdo una que quería la iluminación en los laterales, que los vinilos se iluminaran como si fuera un cartel publicitario», incluso productos de merchandising que se llevan ahora mucho.

«Ahora lo que se vende muy bien es poner un cristal en la parte de abajo y personalizar la máquina con su temática. Por ejemplo, si es un juego de Cazafantasmas o Regreso al Futuro, ponemos el coche y todo iluminado como si fuera un marco 3D. Tenemos que tener cada vez más imaginación para estos encargos. Hay mucho merchandising y eso nos ayuda bastante. Nos encontramos con muchos imposibles y llega un momento que la máquina no da para tanto», comenta con humor.

Al contrario de lo que pueda parecer, estas máquinas recreativas son muy versátiles y se pueden vincular cuentas de Steam, Origin y otras plataformas para poder jugar títulos actuales con total normalidad. Mientras que los juegos arcade se pueden disfrutar con los sticks para rememorar esas tardes en los salones recreativos. Eso es uno de los motivos por el que se venden tanto. Bricogame también tiene mantenimiento técnico de las máquinas, algo que faltó en los años 90 cuando éstas empezaron a fallar. De alguna forma estos sitios se fueron abandonando porque a los propietarios «no les compensaba arreglarlas», según explica Ramírez. Asimismo recuerda que en aquella época «se pagaban muchos impuestos por las máquinas, eran muy caras y cada vez recaudaban menos, así que fueron cerrando».

«Los juegos arcade son rápidos y adictivos»

Entre la poca rentabilidad y la demonización de los videojuegos, los salones recreativos se convirtieron en cementerios electrónicos. Y sólo los más ávidos consiguieron rescatar algunas de estas máquinas antiguas para uso personal. Es evidente que los tiempos han cambiado, al igual que los hábitos de los jugadores, así que los juegos actuales requieren más horas para aprovechar realmente el tiempo de juego. Ramírez cree que eso ha contribuido al auge de los juegos retro. «Ahora necesitas 2 o 3 horas mínimo para hacer algo en el juego, pero en los juegos retro la media hora o una hora de juego la has amortizado», destacó.

Aun así, para las generaciones actuales los juegos retro son muy diferentes a los lanzamientos de hoy en día. Y «Super Mario es tan adictivo para los niños de ahora como lo fue para nosotros, aunque ellos no aguantan tanto», bromea sobre la paciencia de los más pequeños. En el otro lado de la balanza están los jugadores que ya no tienen tiempo para dedicar a los videojuegos y para ellos los juegos retro son un entretenimiento más accesible. Ramírez es consciente de esto porque sabe que «los juegos arcade son muy rápidos y adictivos con partidas de 10-15 minutos». Está claro que la edad y el tiempo para jugar a veces son incompatibles, pero en Bricogame apostaron por la nostalgia para llevar los juegos arcade a cualquier casa.

Raquel Morales

Periodista. Me encanta hablar de videojuegos, series y películas. Me entrené con Lara Croft en el templo de Karnak. Camino de Grand Line.
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