Videojuegos con protagonistas muy extraños

Videojuegos con protagonistas muy extraños

¿Nunca te has preguntado quién puede tener semejante imaginación para crear un videojuego? No nos referimos solo a hacer algo divertido y con una buena historia, sino algo distinto, loco, una experiencia de esas que te llaman la atención al primer vistazo por lo diferentes que son a todo lo que has visto, oído y jugado.

A nosotros nos ha pasado, y mucho, sobre todo con videojuegos donde los protagonistas eran una auténtica rareza. Criaturas que o bien eran monstruos o entidades con una forma extrañísima, de las que no suelen habituar las portadas de los juegos que vemos en las tiendas. Puede que alguno de vosotros, con un poco de memoria, recuerde alguno de estos personajes principales, incluso de la historia en la que se veían envueltos en sus videojuegos; como también puede que no caigas en ninguno.

Sea cual sea el caso, aquí vamos a tirar un poco de archivo para poner sobre la mesa los protagonistas más extraños, los juegos que tenían un personaje principal completamente diferente a lo habitual. Agárrate a la silla, te lo advertimos.

 

LocoRoco – LocoRoco

Los protagonistas de este particular videojuego que vimos por primera vez en PSP, y que hace no mucho pudimos revivir en PlayStation 4, son una raza de lo más peculiar. Los LocoRocos son una raza que puede dividirse en fragmentos más pequeños con vida propia, o reunirse para dar forma a uno solo de mayor tamaño. Tras ese aspecto tan simpático y simplón se encuentra un comportamiento que parece el de cualquier ameba u otros microorganismos.

 

Klaymen – The Neverhood

Jamás sabremos exactamente qué es Klaymen. Su aspecto deja muy claro que es una especie de hombre hecho de arcilla, pero todo lo que es capaz de hacer y, sobre todo, las vivencias en las que le acompañamos tanto en The Neverhood como en su secuela, Skullmonkeys, nos demuestran que de normal no tiene un pelo. La mente de Doug TenNapel dio vida a uno de los protagonistas más raros que hemos visto en los videojuegos, aunque esta tampoco fue su creación más extravagante.

 

Jim – Earthworm Jim

Otro tanto para la mente y la pluma de TenNapel. Jim es una lombriz de tierra que se introduce en un traje espacial indestructible que le confiere unos poderes y una movilidad imposibles para alguien como él. Si no había suficiente con la idea de manejar a una lombriz capaz de usarse a sí misma como látigo, el elenco de enemigos a los que se enfrenta no se quedaba para nada atrás. Un cuervo cazarrecompensas en un traje espacial, un gato sin corazón, un pez asesino… Menuda fauna.

 

Sir Daniel Fortesque – MediEvil

Con lo que lo echábamos de menos y la sorpresa que nos dio Sony hace unos meses al confirmar su remasterización para PlayStation 4. Sir Daniel Fortesque puede caer en el tópico del personaje esqueleto, pero su aspecto desgarbado y a la vez elegante, gracias a esa armadura medieval, no hacen más que reforzar una imagen histriónica y casi caricaturesca de los caballeros de la época artúrica. Desde luego, uno de los que mayor mella ha dejado en los jugadores más veteranos, fruto de una época en la que la imaginación nos desbordaba en cada juego que nos encontrábamos.

 

Vibri – Vib-Ribbon

Parece una mezcla entre conejo y ratón, aunque se mueve como un ser humano al que le apasiona el ritmo. NanaOn-Sha lanzó, en 1999, un título para PlayStation original y rompedor, pero extraño como él solo. Vib-Ribbon nos metía en la piel, o en los vectores, de Vibri, una criatura que atraviesa un campo de obstáculos al ritmo de la música que suena. La combinación del compás con algo tan sencillo como la pulsación de 4 botones diferentes era más que suficiente para provocar situaciones de todo tipo y, sobre todo, sacar de quicio a más de uno que se perdiera en el compás de la música. Atrevido, original, divertido y sí, raro.

 

El Príncipe – Katamari Damacy

No os vamos a engañar, en Katamari Damacy el protagonista no es el único con un aspecto extraño. Básicamente, todos los personajes cuentan con un diseño que llama la atención por su extravagancia y el uso de formas simples. Un videojuego que consistía en hacernos juntar todo lo que pudiéramos para crear una gigantesca bola de… cosas. Perdón, un Katamari. Bastante original, que llegó en 2004 para PlayStation 2 y que pegó con la suficiente fuerza como para dar pie a toda una franquicia de videojuegos que, incluso en 2017, ha contado con nuevas entregas.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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