Videojuegos en los que las drogas y los alucinógenos están a la orden del día

Videojuegos en los que las drogas y los alucinógenos están a la orden del día

El mundo de los videojuegos no deja de crecer y las historias que nos llegan cada mes son cada vez más profundas y enfocadas a un público más maduro y adulto. Es por ello que gran cantidad de los títulos que nos llegan año tras año no son recomendados para menores de 18 años por su alto contenido violento, sexual o incluso relacionado con las drogas y el alcohol. Hoy precisamente queremos hablaros de este último tema.

Concretamente queremos hablaros sobre videojuegos en los que las drogas, los alucinógenos y las bebidas alcohólicas estaban tan a la orden del día que ya ni nos sorprendemos. Por supuesto no es necesario ni decir que estos juegos no son aptos para menores de edad y no solo por su violencia. Recordatorio: por muy divertidos que sean los efectos de estas sustancias en los videojuegos no lo probéis en la vida real.

Fallout 4

No podíamos comenzar por otro. La saga Fallout es la reina de las drogas virtuales. Y es que en el apocalipsis nuclear muchos deciden refugiarse en las sustancias alucinógenas para evadirse de la realidad. Tenemos estimulantes, radaway, jet, psicho, whisky, vodka y todo tipo de bebidas alcohólicas que puedas imaginar. Todo vale para enfrentarse a gigantescos supermutantes y saqueadores dementes.

Uncharted 3: La traición de Drake

La tercera aventura de Nathan Drake, con la que concluía su andadura en PlayStation 3, estaba repleta de una sustancia alucinógena que volvía locos a nuestros queridos protagonistas. El primero en sufrirlo fue Charlie Cutter, que se volvió en contra de sus amigos. Más tarde le llegó el turno al bueno de Nate y nosotros fuimos los que tuvimos que sufrir su “paseo” por las calles de Yemen.

Batman: Arkham Asylum

Incluso los heroes más poderosos tienen que pasar por los peores apuros. Y es que en Batman: Arkham Asylum el mayor problema de el Caballero Oscuro no era ni siquiera el demente Joker, sino las herramientas alucinógenas del Espantapájaros. La aventura de Bruce Wayne casi se convertía en una historia de terror cuando nos encontrábamos a ese Espantapájaros gigantesco cortándonos el paso.

Grand Theft Auto IV

La saga Grand Theft Auto siempre ha recreado el mundo real, concretamente su parte delincuente y mafiosa, por lo que las drogas tienen gran presencia en sus juegos. En esta ocasión nos referimos al cuarto episodio, el protagonizado por Niko Bellic, en el que el serbio podía salir de marcha con sus amigotes y cogerse una buena melopea. El “modo borracho” era un auténtico infierno para conducir.

The Witcher 3: Blood and Wine

Y hablando de borrachos, tenemos que irnos a la tierra del vino, Toussaint, que nos presenta la segunda y última expansión de The Witcher 3, Blood and Wine. En ella debíamos enfrentarnos a un combate a puños contra un luchador borracho, de modo que el bueno de Geralt también debía pimplarse un par de botellas antes del combate para estar en igualdad de condiciones.

Far Cry 3

Far Cry 3 es otro de esos videojuegos en los que podemos hacer auténticas locuras a la altura de su alocado villano, Vaas. En una de las misiones debíamos arrasar con una plantación de marihuana, pero eso no es todo, pues las drogas de los nativos nos inducían a unas alucinaciones de lo más salvajes y lujuriosas. Ya sabes a qué nos estamos refiriendo.

Metal Gear Solid

El tabaco es una de las drogas aceptadas, pero no por ello menos adictiva ni peligrosa. Hideo Kojima nos lo hacía saber en Metal Gear Solid, donde el bueno de Solid Snake (o bien el propio Big Boss) podía fumarse un cigarro para detectar trampas ocultas. Sin embargo, tener los cigarros “equipados” durante mucho tiempo mermaba nuestra salud. Una buena forma de hacernos ver que, en realidad, no tienen nada de bueno.

Heavy Rain

Uno de los personajes jugables del brillante Heavy Rain era el miembro del FBI Norman Jayden, uno de los responsables de la persecución de Ethan Mars. El buen Norman era adicto a una droga ficticia llamada triptocaína, que le ayudaba a concentrarse en los momentos más duros. A lo largo del juego somos nosotros los que decidimos si la sigue tomando o si se desengancha.

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