Videojuegos famosos que jugamos mal sin saberlo

Si hay algo que permiten con gran facilidad muchos videojuegos es que podemos jugarlos como queramos. Puede que aprovechemos más ciertas mecánicas, que recurramos a todas o que incluso abusemos de ellas, pero siempre lo hacemos de forma que la experiencia de juego se adecue a nuestra forma de desenvolvernos a los mandos. Es natural, algo que sucede de forma instintiva.

Sin embargo, hacerlo así en numerosas ocasiones hace que juguemos mal a los videojuegos. No nos malinterpretéis, puede que seáis los mejores en un título concreto, como también puede que lo estéis jugando como no debéis y os perdáis la auténtica experiencia que los creadores planearon a la hora de hacerlo. Es más, probablemente no lo disfrutéis tanto como debierais por esa misma razón.

Hay numerosos videojuegos que jugamos mal sin saberlo. Títulos con ciertas características que no deberían aprovecharse o que, al contrario, sí deberían explotarse y no lo hacemos. A continuación, hacemos un repaso con algunos de los más populares y que, sorprendentemente, la mayoría no disfrutamos como deberíamos.

 

Overwatch

Puede que muchos se extrañen, pero solo hace falta entrar a una partida pública para darse cuenta de ello. Muchos jugadores, acostumbrados a los Shooters donde lo que se premia es la baja enemiga, van a por la caza de sus rivales sin pensar en el auténtico objetivo de la partida. Más aún, van a por ellos sin pensar cuál es el rol de su personaje. Overwatch es un juego de trabajo en equipo, de realizar tareas concretas en función de tu personaje, no de ir por ahí corriendo para acabar con tus rivales.

 

Cuphead

¿Se puede jugar incorrectamente a este título? Sí. Aunque seas la persona más diestra del planeta, si completas el juego en solitario, estás jugándolo de forma distinta a como realmente está concebido. Cuphead es un juego colaborativo, que introduce una serie de mecánicas pensadas para compartir nivel, batallas y derrotas con un «player 2». En sus escenas, de hecho, siempre aparece Mugman, un personaje que solo está presente en las fases si hay otro jugador.

 

Vanquish

Viendo sus mecánicas y su planteamiento, la mayoría de jugadores se acercaban a Vanquish como a cualquier otro Third Person Shooter, sobre todo como a Gears of War. Sin embargo, estamos hablando de un juego de PlatinumGames, y esta compañía lo último que quiere es que, en sus títulos, te pares a pensar y te escondas. Solo hay que ver todo lo que vas consiguiendo mientras avanzas en la partida para darte cuenta de que aquí lo realmente divertido es ir con todo a por todos, sin parar un segundo.

 

Uncharted

Cada vez que entra en acción una secuencia de combate cuerpo a cuerpo importante, Uncharted indica los botones a pulsar lo más rápido posible para poder plantar cara al enemigo. En la dificultad más elevada, esta ayuda visual desaparece por completo, lo que ofrece una experiencia realmente fiel a la realidad. Así sí se juega bien con Nathan Drake y compañía, así se siente algo más real a la hora de ponerse a los mandos con la obra, de nuevo, de Naughty Dog.

 

Wolfenstein II: The New Colossus

Cuando te ponen en bandeja la posibilidad de llevar una ametralladora en cada mano, de lanzar hachas y patear nazis, salir corriendo y gastando munición para llenarlo todo de olor a pólvora es lo primero que se te viene a la cabeza. Pero, cuando llevas un par de tiroteos te das cuenta de que esto no es DOOM y de que Blazkowicz no tiene ni por asomo la misma resistencia que el Doom Slayer. La forma correcta de jugar a Wolfenstein II, por extraño que os parezca, es acudiendo al sigilo. 

 

The Last of Us

Salvo que los protagonistas sean humanos evolucionados, el Sentido Auditivo es algo que no debería usarse siquiera y que, aún así, empleamos constantemente para ver dónde se encuentran tanto humanos como Chasqueadores. La realidad sería muy distinta y, si de verdad quieres sentir la auténtica tensión que idearon en Naughty Dog, será mejor que pases por alto esta habilidad especial y te sumerjas de lleno en la experiencia.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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