Videojuegos que mejoran cuando los juegas "mal"

Las reglas están para saltárselas, o al menos eso es lo que suelen defender todos los rebeldes que hemos visto desfilar por la pequeña y la gran pantalla. Llevar a la práctica esta máxima es algo que, cuanto menos, podría traer algún que otro problema en la sociedad, sin embargo, si lo llevamos a cabo dentro de los videojeugos es algo que pasa a convertirse en una fuente de entretenimiento aún mayor.

Hay juegos que se vuelven mucho más divertidos cuando dejas a un lado las normas que establecen, cuando aparcas el argumento regido por el guión y comienzas a explorar las otras posibilidades que puede haber si te sales de los esquemas normales. En resumen, hay videojuegos que mejoran cuando los juegas «mal».

Hoy vamos a hablaros de ellos, e incluso de las situaciones que se pueden provocar si decides ir justo al revés de lo que se te indica. Hay momentos realmente hilarantes que se esconden tras esa ruptura de reglas, y en tu mano está animarte a descubrirlas experimentando y tratando de romper todo lo rompible.

 

Grand Theft Auto

Da igual la entrega en la que nos centremos, en toda esta saga jugar mal siempre es más divertido que hacerlo bien. Si tuviéramos que hacer las cosas como realmente han de ser, deberíamos estar siguiendo las señales de tráfico, respetando las aceras y a los agentes de seguridad; pero todos sabemos que nadie juega así y de lo satisfactorio que es saltarse las reglas por completo.


The Legend of Zelda: Breath of the Wild

¿Que hay que ir a por las Bestias Divinas para acabar con Ganon? Mucho mejor coger una antorcha y prender fuego a media Hyrule. Este Zelda está pensado para explorar y experimentar, no para que le hagas caso al guion y lo sigas a rajatabla. Corre por ahí, quema cosas, revienta campamentos Bokoblin, juega con ellos. Básicamente, haz todo lo contrario a lo que te piden las misiones principales, lo vas a disfrutar mucho más.


DOOM 3

Sí, eres un marine en una estación espacial marciana que está siendo atacada por demonios y convirtiendo a los muertos en seres de ultratumba. Lo normal aquí sería medir cada paso y estar siempre alerta, pero creednos, es mucho mejor si cogéis vuestra escopeta y vais por ahí “strafeando” y destrozando todo lo que se os ponga por delante. No llega al nivel del DOOM de 2016, pero se hace muchísimo más ameno.

Metal Gear Solid V: The Phantom Pain

Todos sabemos que Snake es un as del espionaje. Big Boss era toda una leyenda por sus capacidades en el campo de batalla, por ser capaz de colarse en cualquier campamento enemigo sin ser detectado y destrozarlo de forma sigilosa y cuidadosa. Sin embargo, eso no debe impedirte pasar por alto las leyes del buen espía y entrar a tiro limpio en cualquier campamento. Con el arsenal que tienes a tu disposición, puedes tener momentos de lo más épico si te olvidas por completo de lo que hace un buen espía a la hora de infiltrarse y decides vaciar cargadores y cargadores.


Fortnite

Ni que decir tiene que la vertiente Battle Royale de este juego ha demostrado ser más que divertida y adictiva, pero también que dejar a un lado sus objetivos hace la experiencia aún mejor. Dejar a un lado la preocupación por sobrevivir y aguantar hasta el final hace que esta modalidad sea incluso más divertida. Tienes la posibilidad de hacer construcciones o de ir por ahí arma en mano a por todo lo que te parezca más o menos amenazador. ¿Qué viene la tormenta? Pues entra en ella para acabar con ese tipo que se te resiste. ¿Que oyes algo en una casa? Entra “a lo bestia” y machácalo. Lo de ir con precaución déjalo para otros.


Crash Bandicoot 2: Cortex ataca de nuevo

Lo ideal en Crash Bandicoot 2 es conseguir todos los Cristales repartidos por los niveles para obtener el máximo porcentaje y alcanzar el mejor final. Sin embargo, olvidarse de ellos e ir a lo tuyo puede traer curiosas consecuencias. De hecho, puede provocar que Neo Cortex se enfade de forma monumental y provoque una situación tan curiosa como divertida.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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