World of Warcraft: la Alianza y la Horda reciben a la Legión

World of Warcraf: la Alianza y la Horda reciben a la Legión

La espera se ha acabado, hoy día 30 de agosto de 2016 World of Warcraft recibe la tan esperada expansión Legion, la cual introducirá multitud de novedades como por ejemplo la ampliación del nivel máximo, el cual dejará de estar en 100 y se podrá subir hasta 110. Nuevas armas como los artefactos también llegan de la mano de World of Warcraft Legion, que por supuesto no se ha olvidado de introducir más mazmorras en donde lograr recompensas únicas que ya esperan a los jugadores que hayan adquirido esta expansión.

Del mismo modo, World of Warcraft: Legion nos invita a vivir aventuras en un nuevo territorio: las Islas Abruptas, en donde los héroes de Azeroth tendrán que afrontar la llegada de la Legión Ardiente. Para ello los jugadores contarán con una nueva clase: los Cazadores de Demonios, discípulos de Illidan Tempestira que usarán magia vil y magia caótica, energías durante mucho tiempo han amenazado Azeroth y que, son necesarias para hacer frente a la Legión Ardiente. Legion también incluye un nuevo Nuevo Sistema de Honor y sistema de progreso JcJ rediseñado, además de las sedes y seguidores específicas para clase.

Pero dejando de un lado los aspectos referentes a World of Warcraf: Legion, su estreno es un buen momento para echar la vista atrás y rememorar todos los pasos que ha dado este título hasta la fecha. World of Warcraft llegó al mundo en 2004 y fue el cuarto hermano de la saga que había iniciado Blizzard en el año 1994 con Warcraft: Orcs & Humans. Aquel título ya presentó las dos grandes facciones que iban a conformar una de las sagas de mayor éxito en todo el mundo: la Alianza, compuesta por los humanos, y la Horda, conformada por los orcos.

Warcraft: Orcs & Humans estaba muy lejos del rumbo que tomaría la saga 10 años después, ya que este título estaba más enfocado a la estrategia y no tanto al rol como World of Warcraft. Aunque su historia sí que se ha mantenido con el paso de las algo más de dos décadas que esta franquicia lleva entre nosotros: una guerra entre orcos y humanos por el control de Azeroth.

Ya en 1995 Blizzard decidió lanzar Warcraft 2: Tildes of Darkness, que mantenía la dinámica de humanos enfrentados a orcos, aunque en aquella ocasión se introdujeron nuevas razas. Por un lado la Alianza contaba con el apoyo de elfos, enanos y gnomos, mientras que la Horda se había asociado con goblins, troles y ogros. Fue en esta segunda parte de Warcraft cuando Blizzard apostó por las expansiones para mejorar el juego, en concreto Warcraft 2 recibió la ampliación Beyond the Dark Portal, que requería el juego original y aportaba nuevos héroes a cada una de las facciones.

En esta ocasión hubo que esperar hasta 2002 para ver la nueva entrega de esta franquicia: Warcraft 3: Reing of Chaos, el cual sería el último título de la saga basado en la estrategia. Sin embargo, Blizzard ya dio pistas al mundo del rumbo a seguir en los próximos juegos de Warcraft ya que en este título se incluía la posibilidad de conectarse a través de internet con jugadores de todo el mundo para organizar partidas en línea en la búsqueda del mejor estratega, y en donde se podían usar las siguientes razas: humanos, orcos, no muertos y elfos oscuros.

Y ya por fin en el año 2004 Blizzard dio la campanada con un título que venía a revolucionar el mundo del videojuego tal y como lo conocíamos. Si Warcraft 3 había introducido la posibilidad de jugar en línea, World of Warcraft hacía de este modo de juego su estandarte. Una buena forma de celebrar la primera década de la franquicia que tantos éxitos le ha brindado. En esta ocasión la estrategia se abandonaba a favor del rol online en donde a nosotros nos tocaba crear a nuestro personaje desde cero: elegir raza, atuendo y lanzarnos al mundo en la búsqueda de aventuras y asociaciones con otros usuarios para completar misiones.

Búsqueda de retos en mazmorras, lucha contra todo tipo de criaturas, magias, cambio de atuendos, charlas con usuarios de todo el mundo a través de nuestros avatares, un mundo gigantesco esperándonos… Se nos puede secar la boca antes de enumerar todo aquello que traía consigo World of Warcraft y que nunca antes se había visto en ningún otro título. Pero centrémonos en su aspecto fundamental: este videojuego huía de los hasta ahora tan comunes modos campaña, la historia no estaba predefinida, sino que éramos nosotros quienes la escribíamos a medida que avanzábamos en el juego. En cierto modo la leyenda de nuestro personaje, se escribía con cada reto logrado, cada enemigo vencido y cada conquista realizada.

En este punto se le presentaba a Blizzard un curioso reto: ¿cómo mantener siempre fresco este videojuego y hacer que todos los usuarios del mundo que pagaban por jugar a World of Warcraft siguieran haciéndolo? La respuesta ya la sabían de antemano: las actualizaciones, muchas actualizaciones para que los jugadores siempre tuvieran un motivo para conectarse: nuevas mazmorras con nuevos retos, armas nunca vistas y con poderes distintos a las que hasta ahora habían manejado. En definitiva, más horas de juego para descubrir todas las novedades que el estudio iba incluyendo con el paso del tiempo.

En primer lugar, los parches fueron mejorando World of Warcraft mientras Blizzard preparaba la primera expansión para este título. En concreto, cuatro fueron los parches que World of Warcraft recibió antes de The Burning Crusade, primera ampliación de este videojuego que incluía nuevas clases jugables como los Elfos de Sangre en la Horda y los Draenei en la Alianza. Con esto, se solucionaban algunas carencias como que el bando de los orcos no contaba con ningún paladín o que los humanos no tuvieran un chamán entre sus filas. Al mismo tiempo se incluyeron las Arenas, las cuales permitían combates con un mayor número de jugadores peleando entre sí.

Esta expansión también fue actualizada con numerosos parches hasta que Blizzard brindó al mundo con la segunda expansión de World of Warcraft: Wrath of the Lich King, que añadía el continente de Rasganorte y hacía que los jugadores pudieran crecer hasta el nivel 80. Más mazmorras se incluyeron en el juego que recibía a una nueva clase: el Caballero de la Muerte.

Hubo que esperar hasta 2010 para que los jugadores de World of Warcraf se encontrasen con Cataclysm, la tercera expansión del juego que volvía a traer muchas novedades como 3500 nuevas misiones y la inclusión de nuevos personajes jugables como los Huargen, que se engrosaban en las filas de la Alianza o los Goblins, que hacían lo propio con la Horda. El nivel máximo pasaba de 80 a 85 y el mapa se redefinía completamente ofreciendo nuevas historias y un mayor trasfondo en los escenarios.

La cuarta expansión llegó en 2012, World of Warcraft: Pandarian. Nuevamente Blizzard actualizaba el nivel máximo de 85 a 90, aunque esta no fue la novedad más trascendental en esta actualización. Los jugadores recibían a los Pandarian, una clase de personajes totalmente neutral y que el usuario podía escoger tanto para unirse a la Alianza como a la Horda. De ellos dependía el bando que su Pandarian tuviera ya que al contrario que otros personajes jugables de la saga, estos no habían jurado lealtad a ninguna de las partes enfrentadas. Los jugadores de World of Warcraf también se encontraron un mayor territorio que explorar, un continente esperando con secretos en cada uno de sus rincones y que ofrecía muchas más horas de juego.

Warlords of Draenor sería la última expansión antes de la llegada de Legion. Esta ampliación de contenidos desembarcó en 2014 y permitía a los jugadores llevar sus partidas hasta Draenor a través del Portal Oscuro en las Tierras Debastadas. Por supuesto que Blizzard no se olvidó de ampliar el nivel máximo, el cual se podía subir hasta 100. En esta ocasión los jugadores tenían la opción de construir ciudadelas con las que poder resistir ataques rivales mientras se actualizaban con muchísimas novedades que las hacían más inquebrantables. Más mazmorras, duelos de mascotas y una revisión de los personajes jugables que suplía la inclusión de nueva raza en Warlords of Draenor.

Y finalmente, tras algo más de dos décadas de andadura llegamos al día de hoy, en donde se estrena World of Warcraft: Legion, un nuevo paso de Blizzard para demostrarnos que doce años después un juego puede mantenerse fresco si se sabe cómo. Es cierto que no estamos hablando del mismo título que vio la luz en 2004 y que ha sufrido demasiados lavados de cara, pero lo cierto es que estudio apostó por una idea que les salió bien. Y es que a lo largo de los años World of Warcraft siempre ha mantenido unas cifras estables de jugadores en torno a los cinco millones y medio de usuarios, además de dejarnos episodios tan esperpénticos como ostentar el récord Guinnes de agrupar más personas en un “funeral virtual” tras la muerte de un jugador y su posterior velatorio en una de las catedrales del juego.

A partir de hoy los jugadores de World of Warcraft podrán subir hasta el nivel 110, elegir la clase Cazador de Demonios, buscar los 36 artefactos que tendrá cada clase, visitar las mazmorras míticas, combatir con los nuevos jefes del mundo, visitar las sedes de cada clase y explorar las Islas Abruptas, el nuevo continente que se incluye en Legion. No sabemos cuánto hará esperar Blizzard hasta la próxima expansión de World of Warcraft, pero ahora ya puedes disfrutar de Legion, un nuevo capítulo más en la crónica que nos cuenta el enfrentamiento entre la Alianza y la Horda.

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