YouTube tiene un serio problema con los vídeos para niños

La plataforma de vídeo online, YouTube, se está convirtiendo en algo más que un lugar para escuchar música o ver tráilers. Las personas entran a diario para pasar el tiempo frente a la pantalla viendo todo tipo de contenidos, como si de una televisión a la carta se tratara, pero con unos niveles de calidad tan dispares como los mensajes que se transmiten. No es un problema, salvo por lo que supone para los más pequeños de casa.

El medio VozPópuli habla de cómo la escritora James Bridle comenzó a descubrir un fenómeno bastante peculiar en esta red de contenidos. Numerosos canales cuentan con publicaciones automatizadas, con un esquema similar y con símbolos e imágenes fáciles de identificar y atractivas para los niños (superhéroes, princesas Disney, etc.). Añaden una canción pegadiza y un mínimo esfuerzo para dar forma a vídeos de dudosa calidad con los que poco a poco van generando visitas. Sin embargo, cuando el ritmo de crecimiento no es el adecuado, cambian el mecanismo, comienzan a añadir términos como «embarazada», «sexo» o «violencia» y dan forma a contenidos que mezclan a personajes famosos con situaciones de ese estilo.

Funcionaba, ya que YouTube o bien no era capaz de detectarlos o simplemente no se ponía a ello. Las combinaciones de nombres y palabras permitían un genial posicionamiento gracias a las estrategias SEO que había tras los vídeos. Daba igual el contenido o las formas, lo que importaba eran las visitas y el dinero. Se comenzaron a hacer las cosas incluso artesanalmente.

Llegados a cierto punto, la plataforma detectó el problema y comenzó a bloquear por completo a estos canales con la excusa de infringir el copyright. Pero ahora tocaba darle un giro de tuerca: «si no puedo usar a estos personajes, ¿qué pasa si me disfrazo de ellos?» Ahora los vídeos estaban protagonizados por personas de carne y hueso que daban rienda suelta a sus ideas ataviadas para imitar a esas figuras tan atractivas para los más pequeños.

¿El resultado? Desde vídeos totalmente normales hasta otros imposibles de ver sin juzgar. La situación ha ido mutando hasta el punto de que los niños también se suman a la moda de ganar visitas subiendo vídeos a cualquier precio. El caso más sonado y reciente fue el de «Bad Baby Elsa Bad Spider Baby SMOKING CHALLENGE W Belle Maleficent Funny Superhero in Real Life», un clip en el que dos menores llevaban a cabo un reto que consistía en fumar disfrazados de sus personajes preferidos.

Hay casos mucho más sonoros, como los que dieron lugar al ElsaGate. La popular figura de la película Frozen se volvió la excusa perfecta para subir cualquier cosa a YouTube, convirtiéndose en caldo de cultivo para todo tipo de teorías que apuntaban a su nombre como vehículo para transmitir mensajes, convencer de ideales, etcétera.

Todo esto es parte de lo que ha llevado a la plataforma de vídeo a la situación actual. El control de los contenidos aún necesita de un pulimento que está en manos del equipo de YouTube, y es que siguen dándose casos como el de Toys Freaks, en el que un padre grababa a sus dos hijas de 7 y 9 años vestidas como bebés y haciendo todo tipo de tonterías. El canal, con 8 millones de suscriptores, fue cerrado; pero era otra de tantas muestras que justifican la polémica.

Las familias siguen denunciando infinidad de vídeos inapropiados mientras la plataforma trata de ver cómo dar con la tecla para arreglar este embrollo. Aunque, para muchos, la mayor solución está en cada hogar. Y es que los padres deben ser los primeros responsables de lo que ven sus hijos.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

Publicaciones relacionadas

Cerrar