15 fantasías finales después

Hace poco menos de 30 años, Squaresoft lanzó al mercado un videojuego que, según los números que había estado recopilando la empresa, sería el último que podría permitirse hacer. Por ello, lo denominó Final Fantasy (fantasía final), a modo de homenaje a un sueño que se moría en las sombras del poco éxito financiero de un estudio muy prometedor. Pero ya sabemos cómo acaba esta historia.

Y es que Final Fantasy fue todo un éxito, y no sólo resucitó a Squaresoft de la bancarrota, sino que la situó como una de las grandes desarrolladoras del momento. Ahora, décadas después y legiones de fans tras esta franquicia, Final Fantasy cuenta con casi una treintena de videojuegos y películas diferentes, un hito sólo superado o igualado por gigantes del medio como Super Mario. La historia no se detiene aquí, porque hoy, a fecha de 2016, la rebautizada como Square Enix cuenta en su haber con dos grandes proyectos de la franquicia: un remake de Final Fantasy VII, y Final Fantasy XV.

Pero basta de lecciones de historia y entremos en materia de una vez. Ningún juego ha llegado al orden numérico de quince entregas, lo cual habla muy bien de cómo ha sabido evolucionar la saga a lo largo de estos años. Sin embargo, hay un problema muy claro al respecto, y es que los fantasmas de los antepasados de Final Fantasy XV son muchos y muy grandes. Por nombrar unos pocos, Final Fantasy VII, el mejor valorado de la saga, Final Fantasy VIII, un auténtico juego de culto para los hipsters del momento, o Final Fantasy IX, el más innovador  en cuanto al diseño, y que personalmente es mi favorito.

Con sólo estos tres títulos podemos atestiguar a la calidad que ha exhibido esta saga en su historia, y nos da mucha facilidad a la hora de plantearnos la necesidad de una entrega tan tardía como es la que, esperemos, saldrá al merado a finales de 2016. Esto es, ¿cuántas ganas tenemos los fans de ver más “de lo mismo"? Y es que Final Fantasy es una saga que ha compartido mecánicas de juego y lore entre todos sus títulos, y eso puede tener dos tendencias: caer simpático o empezar a cansar.

En mi opinión, el punto de inflexión de la segunda tendencia comenzó con el lanzamiento de Final Fantasy X en PlayStation 2, y por consiguiente su salto generacional. Cuando los entusiastas veteranos de la franquicia vimos que el potencial se reducía a mejorar gráfica y narrativamente el sentido de los juegos, sin mayor innovación que un rediseño de personajes, empezamos a verle agujeros al concepto. Porque es dogmático el hecho de que, en el momento en que algo se sobreexplota, es mucho más sencillo encontrar sus fallos.

De esta manera, la segunda decena de títulos numéricos de Final Fantasy siguió cayendo en picado en cuanto a la opinión frente al público. Claro está, todos apreciamos volver al universo común de la franquicia iniciada por Squaresoft, pero en ocasiones da la sensación de que podríamos decir basta. Y aquí es donde entra en juego Final Fantasy XV. Este nuevo título, dirigido por Hajime Tabata, lleva siendo desarrollado desde mucho antes de lo que creemos, para ofrecer un producto de la mayor calidad posible, y aquí está la clave, que innove. Para ser más específicos, en base a lo que sabemos de momento, toma conceptos de todos sus predecesores para así crear lo que podríamos pasar a llamar el “Final Fantasy definitivo”. Tenemos el sistema de trabajos y habilidades de las primeras entregas, la narrativa poderosa de los titanes de la saga, y la libertad de acción de los juegos más modernos.

¿Pero será esto suficiente? Esta es la pregunta del millón que todos los fans estamos esperando contestar “sí”, pero no podemos hasta que no tengamos el juego en nuestras manos. Algo está claro: no necesitamos un nuevo Final Fantasy, especialmente cuando el mundo se ha revolucionado con Final Fantasy VII Remake (lo cual nos hace cuestionar la inteligencia del marketing de Square Enix, poniendo dos lanzamientos tan grandes ante los focos al mismo tiempo). Sobra decir que esta decimoquinta entrega tiene muy buena pinta, pero es difícil que le devuelva el espíritu a la saga.

Quizá eso sea algo bueno, y lo estoy observando de manera equivocada. Puede que Tabata y su equipo no quieran hacernos recordar antiguos juegos, ni rememorar mejores épocas. Puede que simplemente quieran lanzar la siguiente entrega autoconclusiva de una saga, poniendo toda la carne en el asador y disfrutando del proceso tanto como lo hacemos nosotros. ¿Recordar viejos tiempos o dejarse llevar a lo que Square Enix nos tenga preparado para el futuro, sin expectativas? Esa decisión recae en cada jugador.

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