Año nuevo… ¿Juegos nuevos?

Dicen que el comienzo de un nuevo año es el momento idóneo para pedir nuevos deseos. De hacer balance de lo que dejamos atrás y ponernos objetivos para los doce meses que comienzan. Personalmente no soy muy dado a semejantes costumbres, pero por una vez lo haré. A ver si salta la rana, más que nada.

Y qué mejor que empezar por lo que ha terminado. Estoy de acuerdo con la mayoría de mis colegas de profesión en que 2011 ha sido un año bueno. O más que bueno incluso, fantástico. Con crisis o sin ella las compañías nos han dejado un montón de títulos para el recuerdo. No sé si las ventas habrán acompañado, especialmente en España, pero nosotros no hemos visto carencias por ningún lado. No voy a repetir los mejores juegos del año, porque eso es algo que tanto nosotros como otros hemos comentado por activa y por pasiva, pero sí diré que hemos tenido cantidad y calidad todo el año, hasta el punto de que casi no ha existido tiempo material -ni dinero- para disfrutar de todos. Porque esa es otra: a diferencia de antes, cada vez es más difícil encontrar un mes malo en este mundillo (y nosotros encantados, ojo). Tal vez diciembre no haya sido muy boyante, pero es normal. Después de la tormenta siempre llega la calma, y la resaca de la época pre-navideña es inevitable.

Pero incluso partiendo de todo esto, creo que 2011 ha sido un año muy, pero que muy convencional. A pesar de los grandes momentos que hemos tenido, no puedo evitar sentir que algo chirría dentro del sector. Se quejan muchos desarrolladores, y es nuestro deber hacernos eco de un susurro que poco a poco empieza a convertirse en un grito. Y si no al tiempo. Señores, necesitamos más innovación.

Las secuelas están bien; son, en la mayoría de los casos, una apuesta sobre seguro, pero no solamente de eso puede vivir el hombre. Aunque las nuevas IPs no funcionen, aunque Rage se estrelle. Es necesario el esfuerzo de proponer cosas nuevas, aunque solamente sea por nuestro propio futuro. Repetir lo mismo una y otra vez termina fatigando más pronto o más tarde. Y si no que se lo digan a la música. Un sector que se arruinó a sí mismo (dejando Internet a un lado) por no hacer caso a eso de “pan para hoy, hambre para mañana”. Y ahora están hambrientos.

Puestos a pedir, pido un 2012 que nos ofrezca experiencias nuevas, inesperadas, diferentes. Pido que los desarrolladores hagan cosas distintas, arriesguen, sean un poco más políticamente incorrectos, picantes. Las revoluciones siempre llegan, antes o después. Lo hemos visto en otras partes y lo veremos, sí o sí, también aquí. Bien, pues mejor que seamos nosotros los que la llevamos a cabo. ¿No?

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