Bayonetta 2 ha quitado muchas caretas

Quienes vivimos el día a día de los videojuegos en la red estamos acostumbrados a ver todo tipo de comportamientos irrespetuosos, viciados y, sobre todo, infantiles. A veces con buena ortografía y un vocabulario exquisito, otras con un lenguaje más vulgar y sin signos de puntuación. El objetivo es el mismo defender “lo que me gusta” humillando “lo que no me gusta”.

Por la dependencia de esta sociedad de las marcas, eso se ha convertido en una batalla entre los fans de una compañía contra las de otra. Los de Battlefield contra los de Call of Duty, los de Xbox contra los de PlayStation… Quienes tratan de ser sensatos y mostrar una opinión intermedia o reconciliadora suelen ser ignorados por esta tribu, ninguneados por su “falta de criterio”.

En medio de esa guerra hay una compañía que recibe por todos lados, Nintendo. Desde que decidió ser diferente le han caído muchos palos, desde muchos sectores, pero lo más curioso es comprobar cómo esos palos han ido evolucionando según las fortalezas de la empresa. Cuando un juego como Mario 64 despuntaba por potencia bruta el problema era su corte infantil; cuando una consola como Nintendo DS (con el mejor catálogo de RPG de la historia) amplió mercado el problema es que solo lo jugaban abuelas; cuando Wii vendía el doble que la competencia no contaba porque eran todo ‘casuals’ y además los juegos eran feos por la falta de potencia.

El argumento en contra de los productos de Nintendo ha sido evolutivo. En los últimos 10 años, tan duro y falto de razón que ha tapado las críticas certeras que realmente ha merecido la compañía tantas veces. Pero con el anuncio de Bayonetta 2 como juego exclusivo de Wii U muchas caretas han saltado por los aires. Se han acabado las buenas formas y los intentos de razonar, ha sido puro odio.

“La han cagado, sacan un juego que me gusta en una consola que no me gusta”, decía un forero, dejando claro que el problema está en la marca ¿o no era esta consola igual que el resto y por eso no gustaba?

En Twitter las cosas han ido mucho más allá. La gente de Platinum está recibiendo todo tipo de insultos y hasta amenazas de muerte, especialmente dirigidos a Hideki Kamiya. Me niego a reproducir comentarios de este tipo, además es fácil encontrarlos por aquí y allá. Son tan numerosos que abochornan, pero habría qué pensar qué tienen las marcas para hacer que la gente saque ese carácter tan animal.

Y eso que solo era Bayonetta

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