Choque de realidades

Este año lo defino como el año del choque de realidades. Te preguntarás por qué, y la razón es bastante sencilla. Llevamos ya varios años con el concepto de realidad virtual, que fue ganando peso gracias al anuncio de Oculus Rift y todo lo que ofrecía, y el boom por este tipo de dispositivos ha sido tal que hoy día contamos ya con varias gafas que te traen esta posibilidad de sentir toda una nueva experiencia a la hora de jugar videojuegos.

Precisamente, este lapso se doce meses es el marcado para el lanzamiento de Oculus Rift, HTC Vive y PlayStation VR, lo que marcará el inicio de una novedosa etapa en el ámbito de los videojuegos y que cabrá seguir bastante de cerca. Parecía que todo iba a ir como la seda y el 2016 quedaría coronado como el año de la realidad virtual… pero una gran sorpresa el verano pasado puso en duda esta afirmación.

Efectivamente, hablo de Pokémon GO. No hay que pensarlo ni dos veces para concluir que su anuncio dejó mella en el corazón de los grandes fans de la franquicia de Nintendo. Al fin, tras veinte años, podíamos ver cumplido un sueño: tener Pokémon en la vida real. Bueno, claro, cojámoslo con pinzas porque por desgracia (o por suerte) no hemos sido capaces de traer las criaturas de bolsillo a nuestro mundo de manera física, pero gracias a Pokémon GO podremos sentirnos un poquito más cerca de ello. Será tan fácil como instalar la aplicación en tu móvil y voilà, a partir de ese momento tu entorno pasará a estar habitado por una fauna tan solo conocida en consolas. Podrás explorar el camino que siempre tomas para ir a tu centro de estudios o trabajo y descubrir qué se esconde en esos rincones que has dejado de mirar tras habituarte a ver siempre lo mismo. Esto es la realidad aumentada.

Si bien la realidad aumentada ya lleva varios años presente, como se ha visto en videojuegos con Invizimals, parece ser que con Pokémon GO va a tener ese gran impulso que estaba necesitando pero se va a encontrar con la fuerte competencia de los dispositivos de realidad virtual. Ahora la pregunta es… ¿Quién ganará?

Yo creo en la coexistencia de ambas opciones, pues veo en cada una de ellas varias ventajas. En estos momentos espero con gran expectativa la llegada de la realidad virtual, y tuve la suerte de probar uno de los dispositivos hará unos dos años. Al probarlo me gustó y, aunque la primera impresión fue muy grata y me ilusioné con el poder sentirme realmente “dentro” del videojuego que estaba probando, le fui detectando alguna que otra pega como que la imagen que se veía no era muy nítida y, la verdad, me llegó a resultar un poco incómodo el tener unas gafas gigantes pegadas a mi cabeza.

Quizá lo que realmente me echa más atrás es el precio que hay que pagar por la realidad virtual. Evidentemente, la calidad se paga pero ahora mismo las cifras se salen bastante de mi presupuesto, y creo que no seré la única en esas circunstancias. Habrá miles que ya habrán encargado su propio dispositivo, pero al menos a corto plazo habrá otros tantos que se van a tener que esperar en segunda fila a una reducción de precio.

Principalmente por esta razón veo, repitiendo que a corto plazo, que la realidad aumentada va a ser la que gane un poco el pulso. Prácticamente todo el mundo cuenta con smartphones, y bastará con la descarga de la aplicación de Pokémon GO para pasar a disfrutar de ello directamente a través de nuestras pantallas, con la máxima comodidad y con un coste reducido. Puedo estar equivocada o no, pero tan solo es mi parecer al respecto.

De todas formas, eso no quiere decir que este tipo de jugabilidad no presente sus desventajas. La realidad aumentada lo que pretende es, dentro del mundo real, incorporar  elementos digitalmente que no están ahí pero que pretenden darnos la sensación de que sí, solo que no lo podemos ver a simple vista. Es en este aspecto donde puedes encontrar fallas, pues hay veces en las que lo virtual resalta tanto que no te da esa sensación de inmersión. Además, en varios videojuegos se ha visto cómo desde un plano fijo la criatura u objeto no presentaban problemas, pero si querías apreciarlos desde otro ángulo y movías tu consola o un móvil las imágenes podían llegar a sufrir fluctuaciones e, incluso, desaparecer momentáneamente para adaptarse a tu punto de vista. 

A pesar de todo esto, creo que la realidad virtual es un gran aliciente para lo que está por venir. Gracias a la gran popularidad de la que está gozando actualmente y el soporte con el que cuenta desde las compañías desarrolladoras, preveo que se vienen unos años cargados de grandes retos. Si ya nos pusieron al frente de una montaña rusa, ¿quién sabe qué más podremos llegar a ver?

Creo que el concepto de realidad virtual va a suponer el pistoletazo de salida de la investigación hacia la verdadera y pura inmersión. Quién sabe, tal vez en una década ya se comience a hablar de una experiencia en la que no nos sentiremos dentro de un videojuego, sino que realmente estaremos dentro de él. Quizá no de cuerpo presente pero sí a un nivel más mental como en Ready Player One, en el que distingamos incluso los olores.

Quizá este choque de realidades converja, algún día, en el sueño de muchos jugadores. ¿Qué opinas tú?

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