Cinco años de iPhone

Podría apostar que ninguno de nosotros hizo cola para comprar el primer iPhone, que cumple ahora cinco años. En aquel entonces Apple no tenía el protagonismo del que goza ahora mismo y los teléfonos móviles no necesitaban una pantalla táctil.

No sería hasta el año siguiente cuando empezó a interesar al público con la apertura de la App Store. El concepto de una tienda de aplicaciones para instalar en el móvil no era nueva, pero el iPhone la normalizó. Enlazando con nuestra cuenta de iTunes para los pagos y simplificando al máximo el proceso de descarga e instalación, la caja de Pandora estaba a punto de abrirse. Sólo faltaba un detalle: los desarrolladores. Apple tuvo claro que su papel no era hacer de seleccionador de aplicaciones y combinó un coste de licencia extremadamente bajo con una libertad casi total para publicar en su tienda. La avalancha estaba servida.

Ahora, cuatro años después, las consecuencias se notan en todo el sector de la electrónica de consumo, incluido en los videojuegos. Una parcela, la de los videojuegos, que siempre había estado acotada y reglada faraónicamente. Grandes fabricantes que imponían barreras de entradas caras en forma de kits de desarrollo, con derechos de veto en la publicación de tu juego y con formato físico. Portátiles en peligro y consolas de sobremesa que no saben dónde se detendrá la invasión.

Mientras, nosotros empezamos a jugar con nuestros móviles. Nosotros, que nos vemos como jugones con años y años de mandos y ratones a nuestras espaldas, empezamos a jugar a títulos como Angry Birds, Real Racing, Infinity Blade, Jetpack Joyride. Títulos que empezaron acompañándonos en minutos sueltos entre tareas más importantes, cada vez ocupan una mayor parte de nuestro tiempo. Tanto fuera como dentro de casa.

Los jugadores de toda la vida somos propensos a mirar con malos ojos el cambio. Estamos acostumbrados a ciertas verdades que aseguran nuestro entorno y tendemos a desconfiar aquello que lo ponga en peligro. Pero al igual que con las películas, me gusta pensar que lo importante es el juego y no la plataforma que esté detrás. Y por eso hace ya años empecé a escribir sobre juegos para iPhone. Porque los juegos son lo importante.

Los números son astronómicos. Más de 100.000 juegos pueblan la App Store. La sola existencia de esa cifra eleva a verdad la afirmación de que en iPhone hay mucha “morralla”. Pero aun siendo verdad, lo es de forma relativa y no absoluta y entre tanto juego hay muchas joyas. El problema es encontrarlas. Y eso intentaré hacer por vosotros.

Con este texto empiezo mi colaboración con AlfaBetaJuega. Me leeréis recomendado juegos para móviles o comentando noticias claves que puedan afectar al sector. Porque lo que empezó hace cinco años como una locura es ahora un mercado consagrado y, mal que le pese a muchos, se merece nuestra atención.

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