Dios en los videojuegos

Cada año por estas fechas los feligreses entran en un estado de devoción y los ateos entramos en “modo fiesta” haciendo de Semana Santa unos días que alegran a todos. El que más o el que menos en algún momento estos días hace examen de conciencia y trata de encontrarse con sus creencias, hace acto de fe, piensa en aquello que venera.

En mi caso hace tiempo que llegué a una conclusión rápida y alfabética: Los santos empiezan por M (McQueen, Marvin, Milinko y Mitchum) y los dioses con C (Clint, Cash, Crom, Cholo y Coltrane). Es más, a ver cuándo es el día que sacamos a Conan Tadeo en procesión, eso sí que sería para verlo: montar una hermandad de cofrades vestidos todos de bárbaros mientras suena de fondo Manowar.

De todos modos ya seas ateo o creyente, ferviente seguidor de san Messi o el beato Ronaldo, el caso es que si lo que de verdad eres es jugón el más allá te ha llegado de mil maneras a través de los videojuegos. Muchas y muy variadas han sido las veces en que a través de una experiencia religiosa has mirado a la divinidad a los ojos o, es más, te has sentido DIOS con mayúsculas.

Esa experiencia tuvo su máximo exponente en From Dust, un título en que eramos eso, Dios, con sus cuatro letrazas. Un juego de estrategia realmente adictivo y rompedor que nos dio el poder de manejar todo tipo de elementos para guiar y cuidar de una tribu ancestral. Disfruté muchísimo de este título la verdad, la sensación de poder absoluto que dejaba me duraba hasta después de apagar la consola y miraba los platos del fregadero esperando que se limpiasen solos. Y eso era lo que me devolvía a mi cruda realidad.

Y es que los juegos en los que simulamos ser Dios son un género en sí. Ha habido muchos y muy variados: desde Popolous, Black & White, Dungeon Keeper de Peter Molyneux, Civilization, todos los relacionados con los Sims de Electronic Arts, Spore

Tan divertido como jugar a ser Dios es jugar a matar dioses, y si no que se lo digan a Kratos y su avezada manía de meter los dedos en los ojos a Poseidón, dar matarile a Hades y gritarle en la cara a Zeus. Tres hermanos la mar de divinos que vieron en el espartano la horma de su sandalia en God Of War.

En esta misma línea de jugar con dioses de diferentes mitologías hemos tenido Asura's Wrath que toma elementos del hinduísmo o el budismo, o el espectacular y original El Shaddai: Ascension of the Metatron basado en textos apocrifos de la Biblia. Para nuestro amigo Bruno Sol “Nemesis” uno de sus juegos favoritos, seguramente porque Satanás viste en vaqueros y habla con Dios por el móvil. Otro gran momento divino para Brunete es en el juego de Los Simpson: Bart amenaza con tirar la memory card tamaño XXL a Dios y este dice “noooooo, que estoy a punto de acabarme Oblivion”.

La religión ha aparecido de muy diversas formas en los videojuegos, incluso siendo la causante de la matanza y la masacre que nos envuelve en una aventura. Ese es el caso de Dead Space. Michael Altman es en el videojuego el geofísico creador de la secta de la Unitología que desata todo el horror de los necromorfos, nacidos por el culto a la Efigie que domina las tres aventuras protagonizadas por Isaac Clarke.

Mass Effect es una saga rica en diferentes creencias y religiones espirituales que alcanzan de un modo u otro a las diferentes razas de la serie: como las sacerdotisas Siari de las Asari, la creencia en espíritus de los Turianos, o los ritos funerarios de los Korgan, por mencionar solo tres aspectos de las decenas de especies que pueblan el rico ecosistema en el que se mueve el comandante Shepard.

Hablar de religión y no mencionar Assassin´s Creed debería ser pecado jugón, porque su respeto a todas la creencias es lo primero que nos aparece en pantalla cada vez que iniciamos cualquiera de sus juegos. Una saga que comenzó en Tierra Santa, nos enfrentó a un Papa y nos pone en contra de los templarios es vital para entender el motivo de esta columna. Y hasta aquí podemos leer porque es mejor no hablar de los seres “divinos” que se encuentran detrás de esta aventura.

Y es que elementos cristianos encontramos en muchísimos videojuegos: los jinetes del apocalipsis de Darksiders, el infierno de la Divina Comedia de Dante´s Inferno, o la saga Castlevania, que está plagada de referencias devotas de Cristo y paganas. Sin ir más lejos la cruz/cadena/arma de Gabriel en Lords of Shadow y toda la iconografía de la serie.

La saga Bioshock se basa en escenarios imborrables, personajes carismáticos y una alta carga de política y religión. Si ya era así en Rapture ahora en Columbia la cosa se ha potenciado todavía más ya que El villano del juego es un predicador que se cree un profeta. Comstock es el líder de la organización-secta que gobiernan la ciudad flotante, hasta el punto que hace poco el creador de la serie, Ken Levine, declaró: «Tuve problemas con este asunto por un tiempo porque, obviamente, lo que ofrece un líder religioso es una experiencia religiosa estática que no tiene conexión con un escritor. Y siempre es difícil cuando tratas de escribir algo que nunca has sentido. Eso me hacía sentir deshonesto».

Y así podríamos estar hasta el infinito, desde la creencia Covenant de Halo hasta las diferentes deidades que pueblan la serie Elder Scrolls, porque la religión está tan presente en los videojuegos como en la vida misma, ya sea como ventaja o como inconveniente, ahí cada uno decide mirando hacia su fe, sea las que sea. ¿Qué otros juegos «divinos» recordáis vosotros?

Una de las frases más famosas de Albert Einstein y posiblemente la gran motivación para sus estudios científicos fue “Nunca creeré que Dios juega a los dados con el mundo”. Pero está claro que en nuestra consola lo ha hecho a menudo.

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