Donde cabe Francia caben Nueva York y el océano Atlántico

Los sentimientos encontrados respecto a Assassin's Creed Rogue se multiplican tras el anuncio oficial de la nueva entrega de la longeva franquicia, pero, ¿acaso no hay razones para ser positivos?

Ya es oficial: como si fuera un pokémon, el proyecto Comet de Ubisoft ha evolucionado a Assassin's Creed: Rogue, y junto al hype, la prudencia y la decepción (porque siempre hay para todos los gustos); ha llegado la polémica. Polémica porque si la popular franquicia de Ubisoft podía comprometer la calidad de sus títulos lanzando un juego de la franquicia al año, no hablemos ya de lanzar dos.

Vale, démosle una vuelta a esto. Para empezar, hay que señalar que Ubisoft no es un único estudio, sino que aglutina varios equipos de trabajo; y para continuar, Assassin's Creed Rogue y Assassin's Creed Unity prometen ser juegos muy distintos, independientemente de que pertenezcan a la misma saga y se ambienten en el mismo universo. Tendemos a pensar que, el que una compañia lance juegos con una periocidad relativamente corta hace que estos pierdan calidad en todos los aspectos, pero esto no tiene porque ser así necesariamente. Si bien el tiempo que se dedica al desarrollo de un juego influye directamente en el resultado final del mismo, no es el único factor y no podemos olvidarnos de cuál es el objetivo del título en cuestión.

Es pronto para saber si Assassin's Creed Rogue será un título a la altura de las mejores entregas de la saga o si al final no convencerá para nada a los fans de la franquicia, pero sí podemos apreciar tres cosas en lo visto hasta ahora: que Rogue promete ser muy continuista con lo visto en Assassin's Creed IV: Black Flag y Assassin's Creed III; que obedece al feedback de los usuarios cumpliendo una petición que se remonta al juego protagonizado por Connor (no, no hablo de la ambientación japonesa, sino de tener un protagonista templario); y por último, que Assassin's Creed Rogue es un juego de transición en varios sentidos.

Para empezar, el juego funcionará como puente entre los acontecimientos de Black Flag y AC III, rellenando el vacío entre el Caribe pirata y la Revolución estadounidense al centrarse en la Guerra de los Siete Años y, suponemos, uniendo algunos hilos más del linaje Kenway. Por otro lado, el título explotará una vez más las batallas navales que se perfeccionaron en Black Flag, y que desaparecen en Assassin's Creed Unity, dándonos una oportunidad más y mejorada de disfrutar este modo de juego con un escenario bastante más fresquito que el Caribe: el océano Atlántico. Y , finalmente, no podemos ignorar las propias palabras que ha dicho Martin Capel, director de Ubisoft Sofia, recogidas en el blog de la compañía: «Sabemos que hay muchos fans de Assassin's Creed con consolas Xbox 360 o PlayStation 3 que querían echarle el guante a un nuevo juego de la saga este año».

Esa es la razón pura y dura por la que Assassin's Creed Rogue es una realidad. ¿Se llena un vacío importante en la historia? Sí. ¿Puede tener mucho que ver en la historia de Arno y Elise para dar consistencia a las dos entregas de la franquicia? También.

Pero no nos engañemos: Assassin's Creed Rogue es un título de transición, porque los jugadores «old-gen» tenemos que hacernos a la idea de que, por bueno o entretenido que puediera llegar a ser Rogue, toda la carne está en el asador de Assassin's Creed Unity, y quizá este sea el último título que podamos ver de la saga en PlayStation 3 y Xbox 360. ¿O acaso tendría sentido que entregas posteriores, históricamente hablando, a la Revolución Francesa salieran en la old-gen?

En definitiva, quizá acusar a Ubisoft en este momento de quemar la franquicia de los asesinos con dos entregas al año sea algo precipitado, porque tiene toda la pinta de ser un hecho aislado. Tiene pinta de que los lanzamientos consecutivos de Rogue y Unity tienen un motivo concreto: abrirle el camino a la saga de videojuegos en las nuevas consolas con un título exclusivo y a la altura, pero sin abandonar a todos aquellos que por diversos motivos aún no han podido pasarse a PlayStation 4 y Xbox One ni podrán hacerlo todavía, quedándose sin un poco más de Assassin's Creed.

Además, una vez hemos asimilado todo esto, la mejor expectativa que podemos llevar es que Rogue pueda ser tan entretenido como lo fue Black Flag, con el que guarda más lazos de lo que aparenta. ¿O aún no habéis relacionado la ropa de nuestro templario, Shay, con el traje desbloqueable con cinco llaves de la chocita de Gran Inagua de Edward? ¿Tendrá algo que ver con la dramática juventud de Haytham Kenway? 

A los fans de la saga sólo nos queda contar los días que quedan hasta la Gamescom para averiguar si podremos ver un primer vídeo de jugabilidad de Assassin's Creed Rogue, y los meses que quedan hasta noviembre para averiguar cómo nos sorprende el nuevo título de la franquicia, del que me gusta pensar que es más que un título de relleno: una nueva perspectiva de la eterna guerra entre asesinos y templarios que añadirá una pieza más al puzzle de este complejo universo que arrastra miles de admiradores por todo el mundo. 

¿Y si al final nos llevamos una agradable sorpresa?

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