El amor en los videojuegos

El amor en los videojuegos

El amor es tan antiguo como la propia humanidad, pero en el mundo de los videojuegos es un fenómeno relativamente reciente. En los comienzos de la industria teníamos relaciones clásicas en las que un héroe masculino (Mario, Link) debía rescatar a la princesa en apuros (Peach, Zelda). Sin embargo los tiempos cambian y el ocio electrónico se ha visto beneficiado en algunos sentidos, siendo las relaciones interpersonales uno de los más reformados en los últimos tiempos.

Esta semana se ha celebrado el día de San Valentín, esa fecha que muchos desprecian y otros adoran. No nos meteremos a valorarla porque no viene al caso, pero creemos que es el punto de partida perfecto para hablar sobre cómo son las relaciones románticas actualmente en el mundo del videojuego. Durante años, y es algo que sigue ocurriendo con mucha frecuencia, hemos controlado al héroe valeroso que, por sus gloriosos actos, acaba llevándose a la solicitada chica de la historia.

En todos los campos de la vida hace falta alguien que se atreva a dar el paso, a cambiar las cosas. Desconozco cuál fue la primera compañía en fomentar un amor virtual distinto, pero sí sé que BioWare se ha caracterizado por consolidarlo en todos y cada uno de sus juegos. Las sagas Dragon Age y Mass Effect son grandes ejemplos, especialmente la travesía interestelar del comandante Shepard.

Para empezar, en ambas sagas podemos escoger el género de nuestro héroe, lo que nos abrirá un abanico diferente de posibilidades amorosas. Pero eso no es todo: en BioWare nunca han tenido reparos en dejar que el amor fluya libremente y que el jugador solo deba preocuparse por lo que siente y no por quién lo siente. En la saga Mass Effect podemos mantener relaciones románticas y sexuales con humanos, pero también con razas alienígenas. Y, marca de la casa, podemos mantener relaciones homosexuales, algo que debiera estar ya normalizado pero que algunas mentes retrógradas siguen estigmatizando.

Las historias de Naughty Dog, por su parte, están narrativamente más definidas y no dejan a elección del usuario lo que va a ocurrir. Sin embargo, el estudio californiano ha ido madurando de una forma que nadie es capaz de igualar a día de hoy en la industria del ocio electrónico. No hablamos tan solo de madurez en cuanto a los temas que tratan, sino de la forma en que lo hacen. Nos hablan de homosexualidad, por ejemplo, con toda naturalidad (como debería ser) y lo hacen tratando a sus jugadores como adultos.

En Naughty Dog saben que su público ha crecido junto a ellos y que ya han de llegar a personas adultas, no a niños que solo quieren pasar un rato entretenido dando saltos y volteretas con Crash Bandicoot (ojo, somos fans del marsupial). Pero ¿qué tiene esto que ver con el amor? En cuatro palabras: The Last of Us. En la obra maestra protagonizada por Joel y Ellie conocemos a Bill, un tipo duro que ha decidido aislarse y cortar los lazos que le unían a su “socio” para no sufrir más de la cuenta. No hace falta ser un genio para percatarnos de que estamos ante el primer personaje abiertamente homosexual de la compañía estadounidense.

Pero aún hay más. En Left Behind, el DLC de historia del propio The Last of Us, Ellie demostraba sus sentimientos hacia su amiga Riley de una forma natural, espontánea y sincera. Una muestra de amor verdadero por la persona que más le importaba de ese mundo apocalíptico y aciago en el que les ha tocado vivir. Tal vez no fuera la decisión más inteligente en ese momento, pero en el amor de videojuegos, como debiera ser en la vida real, no hay fronteras. BioWare y Naughty Dog son el ejemplo a seguir.

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