El apocalipsis de la descarga digital

Con el cierre de Megaupload la semana pasada, la red hirvió. El tema no sólo se convirtió en trending topic de Twitter y fomentó cientos de miles de comentarios en Facebook, en su mayoría críticos con la medida. Los “antisistema virtuales” inhabilataron durante horas webs como las de Universal Music o el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, en una escalada que, como bien indica nuestra semana apocalíptica en AlfaBetaJuega, bien parece el inicio de una guerra abierta entre los defensores de los derechos de autor basados en la copia del producto y aquellos que defienden otros modelos.

Es evidente que en Megaupload estaban albergados infinidad de archivos pirata listos para descargarse. Ya sea películas, música, libros o videojuegos. Pero también es verdad que era un sistema muy eficiente de intercambio de archivos sin copyright, donde incluso la gente guardaba sus trabajos, sus tesis doctorales o las fotografías familiares. Pero más allá del debate sobre si el cierre es una medida justificada o no, o si es justo, sería bueno fijarnos en su función. ¿Es útil el cierre de Megaupload? ¿Sirve para algo? ¿Limitará la piratería? Hace más de 10 años, en junio del año 2000, un tribunal estadounidense ordenó cerrar la que hasta ese momento era la web de intercambio de archivos, sobre todo musicales, más usada del mundo: Napster. Desde ese año, la piratería no ha hecho nada más que crecer.

Son incontables los programas y sitios webs que han nacido en la última década con la finalidad de compartir archivos. Y ningún cierre, ni ningún canon, ni ninguna medida de concienciación ha servido para nada. Poner una puerta en el centro del campo del Calderón para que el rival no pase a nuestro lado sería más útil. Han cerrado Megaupload sí. ¿Cuántas webs del estilo existen? ¿Las cerrarán todas? ¿Cerrarán las webs de enlaces? ¿Google para buscarlas, los correos electrónicos para evitar el intercambio o dropbox, donde también se pueden transferir archivos con copyright?

Si no se puede combatir la piratería a machete, habrá que competir con ella, ofrecer lo que ella no puede dar. Y alguien ha dado con la clave, alguien la está golpeando donde más le duele. No es ninguna productora de cine, ni ninguna distribuidora musical. Es una compañía del mundo del videojuego: Valve, la creadora de Steam. En noviembre, Gabe Newell, cofundador de la compañía, hizo unas declaraciones esclarecedoras: “la piratería es un problema de servicio, no de precio”. Newell esgrimía en esas declaraciones que la ventaja del pirata es que te ofrece un servicio 24 horas al día durante 7 días a la semana sin salir de tu casa. “El proveedor legal ofrece el producto con protección regional, te dice que llegará a tu país tres meses después del lanzamiento en EE.UU. y sólo puedes comprarlo en tiendas”. En ese momento, la piratería se convierte en algo mucho más valioso, según Newell.

Por supuesto, Newell no tiene toda la razón. El precio es muy importante, pero en servicio es donde sí se puede competir. Steam, el servicio de descarga digital de videojuegos de Valve, lo está haciendo. La compañía ofrece precios razonables y ofertones continuos, una gran comunidad de jugadores y, sobre todo, comodidad en la descarga. Más allá de lo poco ético que sea piratear, es que además es farragoso. Obliga a buscar y rebuscar enlaces, bajar archivos que rompan la seguridad de los programas, etc. Con Steam, o con cualquier otro servicio de descarga digital legal, muchos piratas se pasan a la legalidad siempre que los precios sean razonables, compensa más pagar que perder horas en la descarga. Esta es, probablemente, la única manera de combatir con efectividad a la piratería, al menos en el mercado de juegos de PC. Ofrecer más y mejor que ella.

Twitter: @DavidNavarroB

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