El ataque de la nostalgia… en HD

En los últimos años de vida, por llamarlo de algún modo, de esta generación de consolas, hemos asistido a un fenómeno tan curioso como exitoso y predecible: el lanzamiento de un elevado número de reediciones en alta definición y de colecciones de juegos reeditadas en packs con X tipo de extras.

Sería de ingenuos tratar de engañarnos respecto a la intención de las compañías al lanzar este tipo de títulos al mercado: son franquicias cuyo éxito está asegurado, que veremos en las estanterías de un establecimiento y sonreiremos recordando viejas partidas, y que, casi con toda seguridad y si el bolsillo nos lo permite, nos llevaremos a casa para rememorar ese argumento que nos dejó marca en el corazoncito. Son, por tanto, dinero fácil y poco trabajo, pues se limitan a recopilar títulos que a veces ni si quiera han sufrido un cambio de generación.

Tampoco tiene por qué ser algo malo. Por mucho que podamos sacar pegas de determinadas ediciones de este tipo, un fan de Metal Gear Solid, por poner un ejemplo aleatorio, estará encantado con su Legacy Collection en la estantería, incluso aunque tenga el resto de juegos en sus versiones normales y en sus versiones coleccionistas, HD, juego del año, digitales… Y siempre son una buena excusa para el coleccionismo y para todos aquellos que quieran iniciarse en determinada saga mítica de videojuegos. Porque otra cosa a tener en cuenta, es que el HD, por relativamente barato que salga de realizar, se reserva sólo a juegos que con un golpe de vista sabrás que deseas volver a jugar: títulos que te gusten más o menos, conoces, y que han sido un antes y un después.

El caso es que tengo una cruzada personal con este tipo de ediciones: en la inmensa mayoría de los casos, resultan totalmente innecesarias. Facilitan el trabajo de rejugar a tus títulos favoritos, de mostrarle esos juegos que tantas horas ocuparon de tus tardes a aquellos que ahora solo piensan en comprarse el nuevo shooter de moda. Pero el problema viene en que rara vez encontramos una edición HD que realmente valga la pena, y en la que realmente se haya puesto esfuerzo, lo cual es una verdadera lástima. Pongamos, por ejemplo, Kingdom Hearts HD 1.5 ReMIX. Todos los jugadores cercanos a mi edad (¡esas cosas no se preguntan!) tenemos a este juego en un pedestal, uno de los mejores títulos de Square Enix y en opinión de muchos, también de los últimos buenos, y esta edición nos producía un “hype” impresionante, más aún si teníamos en cuenta todos los extras que se incluirían: los añadidos de la edición Final Mix japonesa, todas las cinemáticas de KH 358/2 Days y una versión adaptada de Re: Chain of Memories. Sumale a la emocionante historia de Sora, Donald y Goofy el hecho de que ibamos a poder desbloquear trofeos, no neguemos que son una debilidad, y tenemos el juego hecho. Pues bien, no hicieron falta muchas horas para darse cuenta de que esta edición HD iba a ir directa a ese montón de “¿Era realmente necesario?”. 

Uno de los miedos más extendidos cuando vuelves a jugar títulos tan significativos es si la nostalgia te pasará factura. Si lo que te gustó en un momento, no seguirá haciéndolo en este instante. El problema de Kingdom Hearts HD 1.5 ReMIX no es ese: visitar los mundos de Disney armado con tu llave espada sigue siendo uno de los mejores momentos jugones que yo recuerdo y puedo jugar. Pero el hecho de que lo único que se vea mejor sean Sora, Donald y Goofy, y que sientas que los escenarios son cubos planos, las plataformas sigan siendo el despropósito más grande del género, y no hayan arreglado los múltiples problemas de la cámara, que si entonces eran molestos ahora son inaceptables, me hacen pensar que mi sonrisa habría sido plena de haber desempolvado la PlayStation 2, en lugar de optar por la comodidad de comprar esta edición y repantingarme en el sillón con el Dualshock 3. Una cosa es el encanto de los juegos clásicos, y otra dar una capa de pintura a un cuadro dejando los agujeros que le ha hecho el tiempo. Ya se ha anunciado la segunda parte de esta edición HD tras su gran éxito en ventas, y que contará como principal protagonista con la versión mejorada de Kingdom Hearts 2. No hace falta que os diga lo bonito que me parece ese juego por si solo en PS2.

Todo es cuestión de gustos y opiniones, pero estoy segura de que todos vosotros habréis vivido un caso similar o, porqué no, tenéis la sospecha de que lo acabaréis viviendo. El motivo de esta columna casi a mediados de noviembre, tampoco es arbitrario: cuento los días que quedan para la fecha de lanzamiento aún no anunciada de Final Fantasy X/X-II HD, título que espero que sí aproveche el lavado de cara que Square Enix ha decidido darle, y que tiene especial buena pinta después de conocer detalles como la remasterización total de su banda sonora por una versión orquestal o su compatibilidad con PlayStation Vita.

Igual me doy otro morrazo, o igual, con un poco de suerte, tengo razón. Ahora, crucemos los dedos para que en Japón sean fieles a sus declaraciones y continúen convencidos de que es demasiado pronto (y demasiado caro) para que Final Fantasy VII reciba el mismo tratamiento…

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