El caso Sonicgate

Una sensación verdaderamente odiosa es que se te clave una espina en el dedo: molesta, escuece y cuesta sacarla. Pero cuando te la quitas te quedas de un a gusto… Pues la espina que tenemos clavada hoy es la de nuestro erizo azul favorito (mola hacer esta expresión porque no sabemos si habrá otro erizo azul en el globo): la de Sonic.

La semana pasada se lanzó Sonic: Lost World, un título que gustó mucho en AlfaBetaJuega, como os contamos en este análisis. El juego ofrece una experiencia novedosa en la saga de Sonic pero sin hacer una revolución loca, eliminando lo que más nos gustaba del rival de Mario en los 90 como venía mal haciendo (salvo honrosas y contadas excepciones) ya desde hace… desde los 90, para qué engañarnos.

Sin embargo, si leéis a nuestros compañeros de la prensa especializada en otros medios, os vais a encontrar con una amalgama de críticas que o dejan al juego como nefasto o como sobresaliente.

¿No se supone que todos los críticos jugamos al mismo juego? Eso pensábamos y a veces no es así. La crítica es subjetiva sí, pero hasta cierto punto. Siempre servidor se ha hartado de decir que existen una serie de criterios objetivables que pueden ser discutidos, pero de manera limitada.

Por ejemplo: un juego puede ser gráficamente más o menos bello dependiendo del gusto personal, pero los fallos técnicos son evidentes los mire quien los mire. Una película que aspire a transmitir paz y tranquilidad seguramente estará mal montada y un crítico se cebará con ella si tiene cortes en la secuencia a cada segundo.

¿Qué ha pasado entonces con Sonic Lost World? Sin ánimo de sentar cátedra, vamos con algunos males con los que hay que tener un tremendo cuidado a la hora de hacer un análisis:

  1. Las expectativas: vivimos en una época en la que no dejan de surgir vídeos, tráilers, declaraciones, informaciones (muchas de ellas rumores que luego se desmienten pero que a más de uno se le olvida el desmentido), imágenes… Que a Sonic Lost World se le haya visto como Súper Mario Galaxy 3 ha sido un tremendo error y tomar ese prisma es discutible. Llegar virginal a hacer el análisis de un juego para nosotros los periodistas es más complicado que no hacer chistes sobre la periodicidad de Call of Duty.
  2. Los prejuicios: precisamente el caso Call of Duty es el mejor ejemplo de ellos. Todos los años prácticamente el mismo juego. ¿Eso es motivo de una mala crítica? Sí y no. Podría ser que sí si todos los años nos compramos al susodicho y aún así esto lo podríamos debatir. Pero para alguien que entra de primeras a por él no tiene ningún sentido. En el asunto Sonic, que lleve dando tumbos y sacando en la mayoría de los casos juegos peores que el anterior tampoco le ha hecho ningún favor y conecta con lo siguiente.
  3. Las simplificaciones: nos dejamos llevar. Es más sencillo escribir y más divertida de leer una mala crítica que una buena. Lo que sí resulta imposible es encontrar el término medio. El asunto se convierte en algo demencial si le sumamos el tema de las polémicas notas. Si, por ejemplo, Red Dead Redemption, Metal Gear Solid o Final Fantasy VII en videojuegos y El Padrino o Cidadano Kane en cine, son cultura 10, cualquier cosa a partir de este punto no pasa del 6. Eso sí, el sensacionalismo y el debate sin sentido lo vais a tener más que asegurado. En AlfaBetaJuega pasamos olímpicamente de las notas porque lo que creemos que es mejor, en nuestra modesta opinión, es leer los análisis completos y no ser simplistas.
  4. Los fanatismos: cierto que todos tenemos nuestras filias y nuestras fobias pero es del todo un error que nuestro gusto se ponga por encima de nuestra profesión. A este Sonic le pesan dos piedras: la primera es que parte de su público no sabe realmente lo que quiere del erizo como le pasa al Sonic Team: o una revolución radical que convierta al erizo en un topo o que te hagan ese Sonic 4 que es un calco sin alma de Sonic, 1, 2, 3…  Por eso extraña que Lost World sea mal recibido cuando ha encontrado el punto exacto entre una situación y la otra. ¿Y la segunda piedra? El odio visceral, incompresible y absolutamente irracional que despierta Wii U como consola (esto ya lo dejamos para otro día).

La crítica es necesaria y a los que nos dejan practicarla (insensatos mis jefes) tenemos una responsabilidad elevadísima, puesto que podemos condenar juegos en muchas ocasiones a la popularidad o el fracaso más absoluto.

Leednos sí, pero siempre que podáis, probad el juego, formaros vuestra propia opinión y venid a discutirnos si os atrevéis a usurpar nuestro, a veces, trono de soberbia.

Espina sacada.

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