El culto a los videojuegos

¿Quién no se ha emocionado al saber que se estaba desarrollando cierto videojuego? ¿O que al fin, quedaba poco para salir? Hemos hecho colas más o menos largas, incluso contado los días para ese lanzamiento, ansiosos de tener, por fin, ese título que esperábamos entre manos. O a lo mejor no, nuestra economía no nos permitía comprar el juego (o consola) el mismo día que salía, pero no por ello teníamos menos ganas de disfrutarlo.

Nos volvemos locos disfrutando, nos emocionamos con escenas maravillosas que nos dejan en shock, llevamos al máximo nuestro ingenio resolviendo puzles y acertijos, pasamos un buen rato desafiando a nuestros amigos o a la máquina, y también sentimos nostalgia cuando terminamos la aventura.

Ya lo vimos hace poco con la salida de PlayStation Vita, colas desde las 6:30 de la mañana y toda una fiesta su primer día de presencia en el mercado. Siempre es todo un acontecimiento el nacimiento de una nueva generación de consolas, sea de la casa que sea, de sobremesa o portátil y como tal, se celebra.

Pero también lo podemos ver en otra situación, quizás opuesta: con cada nueva consola que sale al mercado, otro modelo se queda desfasado. Pero, ¿qué hacemos con ella y esos juegos que tanto entretenimiento nos han dado? Quizá las nuevas generaciones estén acostumbradas a tener cada nuevo lanzamiento pero, ¿quién no guarda esa vieja amiga y todos sus complementos con cariño? Quizá luego nos decidamos a venderla, pero, hasta entonces, la cuidamos con cuidado y, si nos la quedamos, años después es muy posible que la saquemos de su caja, con reverencia, para recordar viejos momentos con esos juegos que tanto nos llegaron.

Los videojuegos se han ido haciendo un hueco en nuestra sociedad, desde aquellos títulos point and click, hasta los actuales (cualquiera vale de ejemplo, plataformas, shooters, realidad aumentada, etc). ¿Quién iba a decir en las décadas finales del siglo XX que iban a tener tanta repercusión? No sólo han dado horas y horas de entretenimiento, sino que han creado una sociedad “devota” con años de historia a sus espaldas.

Muchos se hacen la pregunta de si realmente esta pasión es cultura, pero a veces, es más que eso, es un culto a los videojuegos.

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