El esplendor de los juegos inacabables

El esplendor de los juegos inacabables

Muchas cosas han marcado este 2015 en cuestión de videojuegos: la confirmación del resurgir del rol, el año de los retrasos y el de los grandes lanzamientos. Pero hay otras cosas en las que quizá no has caído y que, a mi juicio, se están convirtiendo en una peliaguda tendencia que, según cada cual, puede ser o muy positiva o todo lo contrario.

Me estoy refiriendo a los videojuegos de enorme y casi inacabable duración. Es cierto que todos los años tenemos aventuras de muy diversos tipos que duran más de 100 horas, pero la propensión es cada vez más exagerada y se comienza a extender a diferentes géneros.

El rol, por supuesto, es quien domina en esta tendencia. Haciendo un repaso rápido recordamos The Witcher 3: Wild Hunt, Pillars of Eternity, Fallout 4 o Xenoblade Chronicles X. Cuatro videojuegos, cuatro historias, que perfectamente te pueden robar 500 horas entre todos, algo más de 20 días de los 365 que componen nuestro año.

Es de agradecer que haya juegos que puedan ser explorados sin ser completados durante tantísimas horas, sobre todo si son tan solo unos pocos al año. Lo peligroso e incontrolable es cuando nos damos cuenta de que títulos que históricamente no eran largos se convierten en aventuras que consumen un tiempo que cada vez nos es más difícil de sacar.

Algunos ejemplos para que entendáis de qué estoy hablando. El género sandbox ha proliferado en los últimos años (de hecho ya os hablé de esta tendencia hace unas semanas). Este año hemos tenido Mad Max, Metal Gear Solid V: The Phantom Pain o Assassin’s Creed: Syndicate. Cada uno de ellos sería capaz de robarnos unas 30-50 horas perfectamente.

Y es precisamente a esto a lo que me refiero. El problema es tan grave que incluso Rise of the Tomb Raider, secuela de una saga que históricamente trataba aventuras lineales y relativamente cortas, se va sin ningún esfuerzo a las 20 horas de juego a poco que nos pongamos a explorar las tumbas y los coleccionables. A ello cabría sumar los videojuegos enfocados al terreno online como Star Wars: Battlefront, Call of Duty: Black Ops 3 o Rainbow Six: Siege.

Lo que es evidente es que en una época en la que cada vez es mayor el número de lanzamientos anuales, también se ha disparado la duración media de los mismos. Por supuesto, no es algo negativo estar ante un juego largo si su duración está justificada y no está alargado con misiones u objetivos secundarios clónicos (ejem, Just Cause 3, ejem). Pero también es seguro que aunque sigamos manteniendo nuestro nivel de actividad jugona, cada año podemos jugar a menos títulos. Una pena, pues la verdadera grandeza de esta pasión es disfrutar de tantas aventuras como seamos capaces y nuestro tiempo nos permita. Y, por lo visto, las compañías no están dispuestas a dejarnos ni un segundo de respiro.

¿Qué opinas de que cada vez haya más juegos de más de 100 horas?

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