El fútbol más realista del mercado está en Rocket League

¿Piensas como jugador de videojuegos... o de fútbol?

Rocket League

La batalla por el trono del fútbol virtual que mantienen permanentemente sagas tan longevas como FIFA y PES —ahora eFootball PES— nos lleva a pensar que estamos ante los dos mejores simuladores del deporte rey. Sin embargo, hay un videojuego que es capaz de recrear un partido de fútbol con muchísimo más realismo que las obras de Electronic Arts y Konami: se trata de Rocket League. Sí, ese título que propone una excéntrica mezcla de coches en miniatura, explosiones y una pelota gigante. Porque sentir el rugir de una grada o ver el rostro de mi jugador favorito son elementos que no me ofrecen ni un ápice del realismo que experimento cuando cada vez que trazo una línea imaginaria y decido la parábola que va a seguir esa pelota grande y metálica que golpeo un centenar de veces al día mientras piloto un coche a 120 km/h.

Llevo varias semanas jugando a Rocket League casi todos los días en compañía de un amigo y compañero del sector y raro es el día que no acabamos reflexionando sobre el realismo que ofrece el título de Psyonix en comparación con los juegos de fútbol a los que hemos jugado desde hace más de veinte años. Esa sensación de incertidumbre de la que uno disfruta —o sufre— cuando acude al estadio a ver a su equipo del alma. Porque se puede forjar una victoria durante largos minutos y se puede perder todo en cuestión de milésimas de segundo. Así es el fútbol; así es Rocket League.

Rocket League
Si «acaricias» el balón en la zona roja, sabes que irá a parar al punto azul

Cuestión de física

La imagen que da pie a estas líneas representa perfectamente la importancia que tiene la física en Rocket League; sabes que, si rozas levemente el balón en la zona remarcada en rojo, la dirección del disparo será la flecha azul, yendo a parar a la base del primer palo y haciendo que el portero no tenga prácticamente ninguna opción de bloquearlo. De primero de fútbol, como diría la gran mayoría de personas que hayan jugado a niveles mínimamente competitivos, especialmente esas con alma de delantero que acostumbran a vivir obsesionadas con el gol; esas que van por la calle y donde muchos ven un par de farolas, ellas ven una portería.

Una persona que juega al fútbol sabe perfectamente cómo y dónde hay que golpear el esférico para tratar de conseguir la dirección deseada. Un toque sutil en el contorno inferior hará que la bola se eleve sobre el rival y un golpe frontal trazará una trayectoria similar a la de un misil que viaja hacia su objetivo. Elementos fundamentales que otros videojuegos de fútbol no son capaces de ofrecer al jugador, más allá de una simulación prefijada que a menudo nos engaña y nos hace pensar que lo tenemos todo controlado… y no es así.

Rocket League
Verde: trayectoria que trae el balón. Rojo: zona de golpeo: Azul: lugar al que el portero no llegará para evitar el gol

Espacio-tiempo

Tal y como refleja la imagen de arriba, la física también es el factor clave a la hora cazar esos balones rebotados que se antojan imposibles de interceptar. No importa de dónde ni cómo venga; si dominamos los tiempos y visualizamos la trayectoria que tendrá el disparo, seguramente pase de ser un «melón» a un disparo ganador. Rocket League hace uso de los rebotes contra el muro para recrear ese centro que un extremo trata de servir en bandeja a su compañero y al igual que sucede en un partido de verdad, el encargado de rematar se eleva y se vale de un giro de cuello para orientar con maestría uno de esos disparos que llevan veneno; de esos que cogen al portero a contrapie. De nuevo, en FIFA o PES nos limitamos a presionar un botón y rezar para que el juego quiera que acabe en gol. En ningún momento tenemos la certeza de que un movimiento bien ejecutado nos de la victoria.

¿Qué pasa con los balones divididos? Esa pelota que yace prácticamente inerte después de un choque de piernas… o de vehículos. Pues pasa exactamente lo mismo que en la vida real, ya que todo rebote es imprevisible y la rapidez del jugador a la hora de rearmarse y volver a por él determina quién llega primero y se hace con el esférico. En los juegos de fútbol tradicionales todo queda sujeto a un número que nos dice qué futbolista es más veloz. En Rocket League lo único que importa es orientarnos, acelerar y aprovechar los espacios para valorar si nos conviene correr en línea recta, esquivar a un rival e incluso saltar y pasar por encima de él. La capacidad para recomponernos después de una colisión no queda sujeta a las animaciones de unos personajes virtuales, sino a la habilidad pura y dura de cada usuario.

Lo mismo sucede con las pantallas o bloqueos. Esa situación en la que un balón se encamina hacia nuestro compañero; sabemos que él tiene más opciones de remate y no queremos estorbarle, pero sí molestar a nuestro contrincante. ¿Cómo? «cuerpeando» con él. Arañamos la pintura de su vehículo y tratamos de sacarle de la calzada imaginaria en la que se encuentra el balón para impedirle que trace la trayectoria que ha visualizado previamente. Eso que en fútbol llamamos carga legal y que los videojuegos de fútbol han intentado recrear sin éxito debido a la falta de naturalidad con la que los cuerpos pujan por la posición. Una vez más, Psyonix logra que dos coches nos ofrezcan más realismo que esos futbolistas escaneados en tres dimensiones que lucen un aspecto idéntico al de nuestros ídolos.

Rocket League

El mejor fútbol está en Rocket League

No me gustaría que se me malinterpretara; me encantan FIFA y PES, disfruto de ellos cada año y ambos nombres figuran en mi lista de deseados mientras termina este verano en el que mi querido Real Betis me tiene en vilo por culpa de esos fichajes que no terminan de cerrarse. No obstante, tengo muy claro que el fútbol más realista no está en ellos, sino en el título de Psyonix. Una cancha más propia de partidos de barrio que de una competición oficial, un esférico de dos metros de diámetro y coches que explotan al mínimo contacto son más que suficientes para transformar al jugador en un auténtico futbolista. Rocket League es puro fútbol.

Roberto Pineda

Sci-Fi & Horror. Escribo cosas donde me dejan. Consumo más almas de las que he cosechado a lo largo y ancho de Boletaria, Lordran, Drangleic, Yharnam y Lothric. Mi gato se llama Sif. Verdiblanco.

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