El jugón que sabía demasiado

El “ya lo sabía yo” y la falta de ilusión y sorpresa con la que se recibe cada novedad en los videojuegos muchos días me cansa. ¿Qué le pasa a los jugones?

Se han perdido las medias tintas y las verdades a medias, todo es blanco o negro, bueno o malo. El “déjate sorprender” se ha perdido y en los peores casos el ego del jugador resabiado se pone por delante de la experiencia. Es más, ni se experimenta, se critica solo por lo leído en la marabunta de las redes sociales.

Evidentemente esto son generalizaciones, pensamientos que me vienen a la cabeza (seguro que como a muchos de vosotros) leyendo las redes sociales o los foros de las páginas menudas y mayores. Muy seguramente la pasión de cada uno por los juegos y géneros que le gustan va por dentro, y los que se lanzan a dar un lado pesimista de la industria sean los menos pero los más exaltados. De lo que no hay duda es de que se trata de una sensación de lo más cansina.

Comentándolo con compañeros de comunicación de otros medios, profesionales de dentro de las compañías y aficionados he encontrado opiniones de todo tipo, personas de acuerdo con este sentimiento y gente en contra, todos con muy buenos argumentos. Y como en escuchar reside la base del entendimiento y no en gritar a lo Frente Atleti desde un avatar molón, aquí os resumo algunas de sus ideas:

Amigos con mente preclara como DR de Portal Game Over y Videoshock, pero ante todo una opinión muy independiente y a tener en cuenta, afirman que ha llegado un momento en que el fandom del videojuego se ha convertido en un montón de viejos que miran las obras, criticando una y otra vez. “Vaya mierda de todo”, gritan en las redes sociales a sus compañeros jubilados de la diversión. Porque, señores, una cosa es no emocionarse con todo y otra, muy distinta, es el protestar por todo, amargarse y amargar a los demás”.

En este sentido, el gran Daniel Acal de Playmania me daba una clave para entender ese descontento realmente acertada: “desde las propias compañías nos “spoilean” con noticias revelando detalles todos los días de sus juegos, y enseñando niveles enteros semanas antes de que el título salga a la venta. Y nosotros los periodistas hacemos el resto. Yo si fuera un simple usuario de verdad que no sé si vería noticias sobre juegos…”. Y continúa poniendo un gran ejemplo: “¿Tú te crees que a mi me quedan ganas de probar Aliens Colonial Marines después del chorreo de todos estos días. Pues no muchas, la verdad. Yo los “gameplays exclusivos” si puedo evitar verlos, los evito”.

A esta sensación le llamo yo EL SÍNDROME DEL JUGÓN QUE SABÍA DEMASIADO. Al cine le pasa lo mismo, te cascan un tráiler antes de ver una película y te entran ganas de salir de la sala más rápido que Usain Bolt después de mangarle la mochila de pastillas a Armstrong… Porque te revientan la cinta de principio a fin. ¿Hay alguien que no tenga claro cómo es Metal Gear Rising antes de probarlo? Un título de actualidad por poner un ejemplo. Sólo en la ficha que tenéis en nuestra web podéis encontrar 25 tráilers de este título, algunos superan los 10 minutos de gameplay. ¿Con qué nivel de sorpresa o ilusión esperan que nos enfrentemos a la aventura de Raiden?

Para mí, la primera premisa ante cualquier objeto cultural es poder VIVIR LA EXPERIENCIA. Eso en los videojuegos lo estamos perdiendo. Llegamos a la cita con la chica de nuestros sueños sabiendo sus defectos y virtudes, no hay lugar a un primer beso sorprendente o a una metedura de pata afortunada.

Así no hay quien se enamore.

El caso más cercano (apenas han pasado horas) es el evento en que se ha anunciado PS4. No se le puede llamar presentación porque de la consola solo se ha visto el mando, pero más allá de la decepción de no haber visto ya a nuestra nueva novia pienso: ¿No queremos dejar nada para la noche de bodas? En serio, queda prácticamente un año para que le metamos mano como es debido, un poco de cortejo no viene mal y en ese sentido hemos visto un montón de cosas muy ilusionantes de cara a nuestra futura relación: sin ir más lejos, la imitación del modelo de Steam y Valve de la mano de un gran socio, Gaikai, puede hacer que Sony cambie los videojuegos en consola para siempre.

En este sentido os traigo dos formas de ver esta ilusión antes del evento de PS4 y la presunta desilusión posterior que algunos han vivido (ya os digo que no es mi caso, para las chicas y las consolas soy paciente, no queda otra…).

El maestro Alex Ferrero de FHM me comentaba esto: “El hype lo plantaron los periodistas mucho más que Sony. Todo el despliegue del mundo y luego… Comparado con esto, el último E3 fue la grabación del Hindenburg”. Y añade “Insisto, la culpa es toda nuestra, de los plumillas, por manejar mal las expectativas”.

Alex hace una autocrítica muy de alabar a la que me sumo, por supuesto. Pero he tenido la suerte de ver la opinión de un veterano de la industria del videojuego, Óscar del Moral, de Koch Media, que me decía: “¿Qué espera todo el mundo? ¿Consolas que le lleven a la luna o qué historia? El problema no es de Sony, sino de aquellos que esperan. Y nos pasamos la vida esperando mientras se nos olvida disfrutar lo que tenemos. Ahora, por esperar a PS4 nos perderemos todos los juegos buenos que aún tienen que salir este año, por no hablar de todo lo que ya ha salido. Habrá quien quiera más, y un poquito más, y algo más, y mucho más… Y cuando no enseñen nada más porque precisamente el estudio considera que ya han enseñado suficiente llegará el gurú de turno a decir que si no enseñan más es porque esconden alguna cosa rara o porque no va a estar a la altura, o porque se retrasa, o vete a saber qué razón se inventará dicho gurú… ¿A la altura de qué? ¿Quién ha hablado de retraso? ¿Qué razones? ¿Es que nadie entiende el término “suficiente”? Y, así estamos… Sony presenta PS4, nos enseña el mando, nos muestra vídeos y gameplay de algunos juegos, y resulta que no nos parece “suficiente”. Óscar terminó diciendo: “Que quedé claro que mi actitud no es nada escéptica, sino al contrario, de dar la bienvenida a la nueva plataforma, esperando que me de tantas satisfacciones como PS3. Considerando al mismo tiempo que lo más importante es el software y los servicios”.

No quiero terminar este análisis sin mostrar una opinión de otro compañero, Óscar Díaz de IGN, sobre estos descontentos que vivimos cada día en las redes sociales sobre los nuevos anuncios y lanzamientos. Con solo una frase puede que haya dado en el clavo: “Pasa que unos se hacen mayores y los que vienen detrás no quieren lo que les ofrecen”. Y sobre el anuncio de PS4 afirma: “Según esto, ya vimos PS4 en el E3 del año pasado. Un chip de AMD, una CPU x86, 8GB de RAM con un buen ancho de banda, disco duro y blu-ray. ¿Significa esto que Sony podrá sacar ahora una consola nueva cada dos años, como si fuera un PC? ¿Quiere decir esto que podré conectar un teclado y ratón para usar Office 365 en la tele del salón? ¿Podré cambiarle la ROM y meterle un Windows 9? Yo tengo una cosa clara ante el anuncio de PS4, que beneficiará a los que jugamos en PC y que la diferencia serán las exclusivas, como pasaba antes de Xbox. A la espera de Microsoft, que tiene la oportunidad de dar un golpe en la mesa con una apuesta más amplia, igual de ajustada a las peticiones de los desarrolladores, con vistas a la mentalidad de los compradores masivos de los próximos años y con más frentes abiertos”.

Aquí os he dejado sus opiniones y la mía, ¿quién dice que no estamos equivocados en todo lo que exponemos? Por eso me gustaría escuchar la vuestra. Solo deciros una última cosa: muchas veces hablamos sin saber, sin probar, sin experimentar, como un niño malcriado que no quiere comer lo que le ponen en el plato.

Decías “no me gustan las lentejas” y tu madre gritaba “¡Si no las has probado!”

¿Y acaso ella no tenía siempre razón?

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