El pasado, la mejor apuesta del futuro

Recuerdo mi frustración al saber que no había podido disfrutar de dos títulos como Metal Gear y Metal Gear 2: Solid Snake por haber pertenecido a una época posterior a su lanzamiento. Sin embargo unos años después pude disfrutarlos gracias al lanzamiento de Metal Gear Solid 3: Subsistence, título que en un principio no valoré adquirir por tener Snake Eater aunque sin embargo estos dos extras en forma de videojuegos clásicos me impulsó a hacerlo. También recuerdo cómo pagué unos 10 euros en PlayStation Store para hacerme con una copia digital de Metal Gear Solid en PlayStation 3.

Dos ejemplos de cómo la nostalgia le funcionó a Konami para asegurar dos compras. No les hizo falta ofrecer una nueva aventura ni una nueva historia. Fue sencillo: relanzar los videojuegos que ya funcionaron en su día en una nueva plataforma. Una práctica que practican a menudo las distintas personalidades de esta industria y que se ejemplifica en el lanzamiento de Nintendo Classic Mini.

En pleno S. XXI, con consolas como PlayStation 4 Pro o con ordenadores capaces de reproducir gráficos de alta calidad y títulos con mil y una posibilidad, ha sido Nintendo Classic Mini la que ha visto rápidamente agotadas sus existencias y ha tenido que incluso lanzar un comunicado para asegurar que próximamente habrá una nueva remesa de estas consolas en las tiendas. Una consola que es una reedición de los 80 y que no ofrece juegos nuevo, qué va, Super Mario 1,2 y 3, The Legend of Zelda, Kirby’s Adventure, Donkey JR., Catslevania y muchos más hasta la cifra de 30 títulos clásicos que apuntan directamente al corazón de los jugadores.

En una época donde se encuentran títulos como Uncharted 4: El Deselance del Ladródn, Rise of the Tomb Raider: 20 Aniversario, que incluso cuenta con una misión de realidad virtual, Battlefield 1 y un largo etcétera, ha sido esta colección de títulos del pasado la que ha triunfado. ¿Por qué? Fácil, la nostalgia vende, esos jugadores que disfrutaron o que se quedaron embobados viendo a sus hermanos mayores consiguen otra oportunidad de revivir esas sensaciones.

No se vende un juego, se venden sensaciones, recuerdos de tardes con napolitanas y cola cao en la mesa y enganchados a la pantalla con estos juegos. Y esta venta de nostalgia no sólo funciona con la década de los 80, también sirve con el pasado cercano. Un buen ejemplo ha sido el lanzamiento de The Last of Us en PlayStation 4, un juego que incluso va a recibir un soporte en PlayStation 4 Pro. Otro ejemplo se encuentra en Assassin’s Creed: The Ezio Collection.

Dos ejemplos que sirven para ilustrar esta tesis: la nostalgia vende. Los estudios nos dicen, “hey, ¿te acuerdas cuánto disfrutaste con aquellos juegos? Tranquilo, no vas a tener que desempolvar tu vieja consola, te los devolvemos frescos, ¡y encima con mejores gráficos!” Quizás al usuario habitual esto no le llame la atención ya que se preguntará, “¿si no lo compré en su día, por qué debería hacerlo ahora?” Sin embargo los que si los probaron y sí se quedaron enganchados pueden volver a hacerlo, y por otra parte, aquellos que no se decidieron tienen la oportunidad de sumarse a este fenómeno del que todos hablan.

Y desde luego que por parte de los jugadores se agradece esta devolución del pasado por parte de los estudios. Las nuevas consolas permiten crear auténticas bibliotecas de incunables como el mencionado Metal Gear Solid o Assassin’s Creed: The Ezio Collection. En otros casos adornar un poco más nuestro mueble de los juegos con un nuevo miembro en el caso de Nintendo Classic Mini.

¿Y tú, con qué título funcionó el negocio de la nostalgia en los videojuegos?

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