El rechazo al cross-play es como querer ponerle puertas al campo

La sociabilidad y la conexión entre los jugadores es algo natural

diferentes mandos de consolas

La octava generación de consolas (PlayStation 4, Xbox One y también Nintendo Switch) trajo una revolución en muchos sentidos. La tecnología permite ahora muchas más cosas que hace unos años, algo que ya se empieza a notar incluso en las máquinas de actual generación. Todo ello enfocado a que los jugadores podamos tener la mejor experiencia posible con los títulos que están en el mercado. Se nos dieron mejores gráficos, se nos dieron experiencias más profundas y también una infraestructura de conexión online como nunca antes. Es decir, lo teníamos todo para disfrutar de un videojuego y hacerlo, además, con personas de todo el mundo, independientemente de quiénes fueran (esto ha traído cola, obviamente), dónde viviesen o en qué consola jugasen. Bueno, un momento, porque esto todavía no es así y si te ha chocado tanto como a mí es que hay cosas por mejorar.

Fortnite personaje

Mucho se ha hablado de las tendencias entre los jugadores y en el mercado, pero es innegable que los videojuegos tienen un componente social enorme, casi como cualquier dispositivo tecnológico hoy día, ya que pocos hay que no tengan conexión a Internet. Esto no quiere decir que las producciones tengan que estar todas enfocadas al multijugador, pero como los gustos y las personas son muy diferentes, hay hueco para todas ellas sin que esto suponga la eliminación de la otra. Independientemente del objetivo con el que nace un videojuego, todas las plataformas en las que podrán ser jugados tienen su propia infraestructura social y se puede compartir casi todo lo que se hace mientras se juega: compartir trofeos, capturas, vídeos o incluso participar en un chat de voz con otras personas con el fin de comunicarse mejor. Si la humanidad es, de manera natural, sociable y necesita de la interacción con personas de cualquier tipo, ¿quiénes son las compañías para ponerle puertas al campo?

Las barreras no tienen sentido a estas alturas

En consolas como PlayStation 3 y Xbox 360, donde el germen de la conexión pura se empezó a desarrollar, todavía no era extraño que cada uno jugase en su propia casa, pero en 2019, las barreras han sido tumbadas por los jugadores y por las desarrolladoras, las cuales quieren que todos los usuarios tengan un solo mínimo común denominador: su juego. No quieren entender de plataformas, sino de jugadores, que son los que se han gastado el dinero en el juego y en, además, una suscripción para poder acceder al servicio que les permite poder jugar en ese campo online.

Cuatro coches saltando Rocket League

Y es este pago lo que justifica, además, que no haya limitaciones ni muros de ningún tipo. Cuando un usuario paga por un servicio, lo hace para tener más privilegios y no más limitaciones, de ahí que sea una incoherencia cercar más a los jugadores de una plataforma o de otra con el fin de mantener un estatus que solo perjudica a quienes disfrutan y apuestan por ese servicio. El campo de la interacción social es inabarcable y algo que subyace a la propia raza humana. Limitarlo solo es contraproducente para quien ha erigido una fortaleza por la que apenas pasan los rayos del sol. Una especie de Show de Truman que debe acabar y que cada vez es más insostenible si miramos que la vida siempre se abre paso.

El futuro recae en un espacio único para jugar, que, con sus diferentes compartimentos, permite a los jugadores disfrutar de un universo común que no discrimina absolutamente a nadie. Y hacedme caso, será beneficioso para todos.

Juan Pedro Prat

Periodista. Siempre llevo a mano un Poké Ball por lo que pueda pasar. Combino mi pasión por escribir con la de diseñar, aunque no se me da muy bien. Intento siempre aprender de todos los que me rodean.

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