En busca del mando perdido

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La mayoría de los que leeis estas líneas habéis crecido, como yo, con un mando en la mano. Y también, como me ocurrió al principio, habéis sido reticentes a jugar en vuestros móviles. La omnipresente letanía del control táctil frente a los botones y palancas. Como dos campos gravitacionales masivos, ambas tendencias seguirán influyéndonos en nuestras partidas.

A veces me siento como un aficionado musical que defiende el disfrute de los vinilos pero que ha ido adoptando todas las encarnaciones del soporte musical: cintas, CD y MP3. La pureza y calidad objetiva del vinilo ha dejado paso a  la comodidad de los formatos que le fueron sucediendo. Con los controles táctiles pasa lo mismo. Apreciamos más los de toda la vida pero jugamos en pantallas táctiles. Nos importan más los juegos que la forma de interaccionar con ellos.

Y pese a que aceptemos la pantalla táctil, nos tiran mucho los controles clásicos y veo como una reacción natural intentar volver a ellos. Con los creadores de iCade (en cualquiera de sus versiones) a la cabeza, el movimiento por integrar botones y crucetas es inevitable. El Kickstarter para algo como Gamedock, que se inspira en iCade para añadir una base a la que enganchamos dos controles muy similares a los de la NES clásica, es una muesca más que seguirá repitiéndose. Al fin y al cabo somo animales de costumbres.

Si con nuestros teléfonos conseguimos despegar de la televisión determinadas experiencias jugables, aquellas que mejor se adaptan a sesiones cortas, nos empeñamos una y otra vez en volver a esa pantalla. Ouya es otro ejemplo de ello. Proyecto para volver a esclavizar un catálogo de juegos Android, que si bien en algunos casos pueden encajar bien en nuestros televisores, no fueron diseñados para ello.

En iOS la propia Apple es reticente a conectar a la televisión directamente toda la biblioteca de juegos que copan la App Store. Una simple actualización del sistema operativo móvil que usara el Apple TV como intermediario o como propia consola de juegos (lleva un chip similar en potencia al de Ouya) bastaría. Probablemente porque han dejado claro que no quieren entrar en el “negocio tradicional de videoconsolas”. Reconocen que a sus clientes les encanta jugar en sus dispositivos, pero sin un apoyo al modelo tradicional de consolas, creo que nos podemos ir despidiendo de un mando oficial por parte de Apple.

Sin propuestas firmes por parte de Apple o Google las esperanzas de controles tradicionales recaen en proyectos con un futuro incierto. Un cambio de humor en ambas compañías podría significar la prohibición de aplicaciones compatibles con estos periféricos de terceros. Algo que ahora mismo se tolera mirando a otro lado podría desaparecer en un momento.

Mi solución es más sencilla. Si no vamos a renunciar a nuestras consolas y ordenadores de sobremesa y muchos disfrutamos de 3DS y Vita ¿por qué nos empeñamos en jugar a determinados géneros en nuestros teléfonos móviles? ¿Tan obsesivos somos como para no poder compartimentalizar nuestros hábitos? Dejemos los géneros más manejables en pantallas táctiles para nuestros teléfonos y olvidémonos de shooters y todos aquellos juegos que sufren al intentar adaptarse a esos dispositivos. Nuestra cordura nos lo agradecerá.

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