Friki el que lo lea

Si me encontráis en el bar cual objeto arcano escondido en una mazmorra al más puro estilo del rol clásico, os encontraréis con mi total sabiduría en dos afirmaciones categóricas (con esta columna se crea la tercera):

  1. La mejor película que coge la esencia de un videojuego es Scott Pilgrim contra el mundo (que a su vez viene de un cómic, así que vale por dos)
  2. El mejor videojuego que plasma la esencia de un videojuego es el primer Bioshock (los que lo habéis jugado sabéis que el "¿Quieres?" de Atlas es la máxima total y la justificación de guión de lo que es un videojuego. La teoría no es mía, es del gran David Navarro, redactor Jefe de AlfaBetaJuega, pero siempre que no está yo digo que es mía, así que callaros. Podéis leer más sobre esto aquí).
  3. La mejor novela para jugones ahora mismito es Ready, Player One.

Y estaréis diciendo, ¿está recomendado un libro de 2011? Pues sí, a veces puede que se olvide que la función de lo críticos es la de recomendar, no la de destruir, y el tiempo no da como para ir actualizado con todo. Manías que tiene uno de terminar los juegos, libros y películas antes de escribir las críticas…

En fin, Ready Player One cuenta con el curioso honor de haber logrado vender los derechos de adaptación cinematográfica antes incluso de que la novela fuera publicada. Se trata del primer libro del guionista Ernest Cline,que antes de lanzar Ready, Player One había co-escrito el guión de Fanboys, otra marcianada friki en la que un grupo de fans decide asaltar el rancho de George Lucas para robar una copia no terminada del episodio 1. 

No contento con el asunto, en julio de este año publicará nueva novela llamada Armada, que también será de la tónica de Ready, Player One, de la que logró vender los derechos de adaptación al cine en 2012 y de la que se espera sea la primera de 7 novelas (que servidor ya tiene apuntadas en el calendario).

¿Por qué tenéis que leer Ready, Player One? Porque es muy pero que muy raro ver una novela escrita por un fanático de los videojuegos y los años 80 que funcione tan perfectamente bien como producto mainstream a pesar de sus complejísimas referencias. 

Porque además es absolutamente respetuosa con el fanatismo más friki posible, un fanatismo peligroso (como cualquier cosa que nos tomamos demasiado a pecho), cierto, pero que en la novela explica con toda la lógica del mundo: la realidad es tan horriblemente espantosa en el mundo de Ready, Player One (un entorno cercano al postapocalipsis) que la gente se ve obligada a vivir en una realidad alternativa que en realidad es un videojuego. Es esto y no al revés: que el videojuego nos hace separarnos de la realidad como a menudo intenta vender quien realmente no comprende el mundillo.

Mundillo que por otra parte cada vez va siendo el más extendido y que, que esta novela fuera un tremendo best seller en Estados Unidos y que series como The Big Bang Theory sean absolutamente populares, vaticinan un cambio que todo mal llamado freak debería valorar.

Si os la perdéis, cometeréis un grave error. ¿Acaso no habéis aprendido ya que yo soy el faro de luz que os guía en el camino oscuro? Creo que tengo que dejar de jugar a juegos de mazmorras

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