Generación J(ugona)

Hay una conversación recurrente, demasiado recurrente, en la que una generación asegura que puede recordar exactamente qué hacía durante el intento golpe de estado del 23-F. Una cosa de esas que marcan a toda una generación.

Los que nacimos después de esta fecha hablamos en otros términos y el recuerdo exacto pasa por otro lugar: ¿quién no recuerda qué hacía exactamente cuando decidió ir al cine hace ya 20 años a ver la película de Super Mario Bros? ¿O hace 19 a ver la de Street Fighter? Nos llaman la Generación Y aunque deberían llamarnos la Generación de Los Elegidos.

Elegidos porque pudimos vivir un hecho histórico, pero de verdad: ver la primera adaptación al cine de un videojuego. Y lo curioso es que han pasado 20 años y no ha cambiado prácticamente nada.

Tanto la película de los fontaneros como la de los luchadores callejeros me provocan el mismo recuerdo: excitación al enterarnos de la noticia con el primer amigo que uno tiene con el que ya no trata; convencer al padre (hecho sencillo si ha sido él quien te ha regalado y se ha sentado contigo a jugar a la NES); un viaje desde el pueblo a la capital a lo El Camino de Miguel Delibes; vomitar en el coche a la ida por no parar quieto (consecuencias de la excitación); terminar la película dando saltos de alegría; vomitar en el viaje de vuelta (ahora gustaría decir que por el horripilante visionado de las películas, pero sería faltar a la verdad); y otra vez, asilvestrados en el pueblo, tratar de buscar por el campo el portal dimensional que ha dejado un meteorito y que te lleve a una ciudad cyberpunk o dejar de discutir por siempre con tu primer amigo con el que ya no tratas por si es mejor Ryu o Ken al descubrir que en realidad son amigos.

Tratar de ver Super Mario Bros. La película, o Street Fighter La última Batalla, fuera de su época o sin ser un niño es un total despropósito. Estas cosas solo podían hacerse a principios de los 90 (si uno era igual de valiente que de inconsciente, cierto) como solo podían llevarse hombreras durante los 80.

Tratar de re-visionar este tipo de películas o algunos juegos clásicos es toda una temeridad: se corre el riesgo de ensuciar un precioso recuerdo.

Normalmente, cuando discutes de cine con gente más veterana, por edad, siempre hay quien presume de haber ido al estreno de 2001: Una Odisea en el Espacio; hay otra generación que blande su orgullo al haber visto en pantalla grande Blade Runner; pero unos pocos elegidos podemos asegurar que en un compás de 2 años, hace 20, pudimos disfrutar de dos de las mejores peores películas de la historia del cine. Y algo con lo que muchos no pueden presumir: que nacimos y crecimos al mismo tiempo que un nuevo arte: el de los videojuegos. ¡Chincha!

Publicaciones relacionadas

Cerrar