Goku y su toque de azul cobalto

ATENCIÓN: ESTE ARTÍCULO CONTIENE POTENCIALES SPOILERS DE DRAGON BALL FUKKATSU NO F

Hasta hace bien poco, todos los otakus de medio mundo creían que Dragon Ball GT daba carpetazo a la obra principal del mangaka Akira Toriyama. Lo que desconocían por aquel entonces, es que los "guerreros intergalácticos" tenían bastante que contar todavía. En 2008 apareció el OVA ¡Hey! ¡Son Goku y sus amigos vuelven!, cuya intención parecía ser la de rememorar a tamaños héroes. Sin embargo, estos colegas nos querían dar un toque de atención con el que insinuarnos que les quedaba poco para resucitar. Una materia en la que entienden de largo.

Este intento de volver a la vida, al menos por el momento, ha resultado fallido. Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses defraudó a la inmensa mayoría de sus espectadores por múltiples motivos: escasas y breves escenas de lucha, un humor algo insulso y unos dibujos poco detallados. A todo esto se le suma la guinda del pastel, la razón por la que muchos odiaron en lo más profundo de sus corazones esta cinta: Vegeta bailando al son del bingo. Nadie perdonó esa (por otro lado) pésima actuación. Por este motivo, había que enmendar el error con una nueva película. Es así, seguramente, como nació la cinta que se estrenará este sábado 18 de abril en Japón, Dragon Ball Z: Fukkatsu no F, precisamente sobre la que vamos a hablar a partir de ahora.

Como bien sabrás si estás leyendo este texto, Son Goku adquiere un nuevo nivel de poder en este largometraje. La explicación para ello, condensando la teoría bastante, es que este luchador aprende a manejar el poder de Dios que adquirió en su última contienda contra Bills, por lo que al transformarse en Super Saiyan, en lugar de tener los cabellos rubios, ahora son azules. Aquí es donde se encuentra el quid de la cuestión que vamos a tratar, ya que nos preguntamos por qué tanto odio hacia esta nueva apariencia. Procedamos pues a exponer nuestra teoría.

Lo principal, lo que hemos de tener en cuenta antes de todo, es que Dragon Ball, desde que conocemos a Bulma hasta que se pone fin hasta la vida de Omega Shenron, fue un manganime que disfrutamos en la infancia o adolescencia en el mejor de los casos. Cuando éramos pequeños, cualquier cambio, modificación o alteración tanto en los personajes como en el argumento se vivía como un momento único y muy a tener en cuenta, sobre todo porque formábamos parte de un público muy fácilmente impresionable. Algo que no sucede a día de hoy con los fieles de esta serie, puesto que no bajamos de la segunda decena.

Lo que buscan los seguidores actuales, en caso de querer ver a los defensores de la Tierra en acción, es a los mismos personajes de siempre repartiendo estopa a villanos con carisma. Si os fijáis, todas las quejas de que regresara Freezer procedían de "está corto de poder" en lugar de "¿otra vez el mismo enemigo?", que es lo que cabría esperarse en este tipo de casos. Un sector importante de los fans aplaudió el retorno del villano. Así pues, una revisión de Goku está, para nosotros, descontextualizada, fuera de todo sentido. A pesar de que realmente no estamos ante algo semejante.

Irónicamente, las dos únicas transformaciones realmente criticadas han sido Super Saiyan God Super Saiyan (la nueva del pelo azul) y Super Saiyan 4, la última que apareció en Dragon Ball GT. Lo curioso, es que son las dos únicas que tienen una explicación coherente, que tienen una razón de ser, mientras que los niveles "rubios" son adquisiciones de poder aleatorias. ¿Que Krilín muera es suficiente motivo como para que el potencial de Goku se dispare? ¿Qué se puede decir sobre que dos niños pequeños, Goten y Trunks, alcancen tan fácilmente el tercer grado de saiyan? Son evoluciones producidas por puro placer (y por ahorrarse el tinte negro del pelo en el caso del manga), para mostrar más fuerza en los combatientes escogidos a dedo. A pesar de ello, no recibieron quejas. No desde luego las que se están cosechando ahora.

La moda de criticar la originalidad también ha hecho mella en el pitufi-estado de Goku. No vamos a negar que cambiar la gama cromática de un personaje para indicar poder, algo tan visto en los juegos de rol, refleja una escasez de ideas muy acuciada. Pero no estamos ante algo nuevo, puesto que Toriyama nunca ha aportado grandes cambios a los protagonistas, dejando la metamorfosis más bien en el bando de los villanos. Volvemos a un asunto parecido al citado en el párrafo previo, puesto que del estado normal al super saiyan, más allá de trastocar el color el pelo y los ojos, no hay nada más memorable que los diferencie. El tercer nivel incluye la desaparición de cejas y la melena larga, está bien, pero tampoco se trata de algo drástico.

Donde puede que se encuentre el fallo en todo este tema, es en el tono escogido. Partiendo de algunas nociones básicas de la psicología del color, el azul se relaciona siempre con la seriedad y la formalidad al incluirse en los colores fríos. Se trata pues de una elección sabia para el nivel Dios, pero no es tan agraciada si se piensa en los espectadores. Tanto el famoso amarillo de los saiyans como el rojo del grado Kaio Ken forman parte de la gama cálida, asociada a la fuerza y al vigor, por lo que transmiten auténtica energía frente a la tranquilidad del abanico de los fríos. He aquí uno de los problemas de su aceptación.

A esto hay que añadirle que en Fukkatsu no F (oficialmente titulada en nuestro país como Resurrection F) no tenemos uno sino dos cambios, puesto que Freezer, en una clara emulación a su saga, varía su cuerpo y adopta otra forma de marcados tintes dorados. Este nuevo diseño es mucho más llamativo y destacado, puesto que implica al cuerpo entero. Estas dos nuevas apariencias son mucho más permutas de las que se puede permitir el nostálgico seguidor, que ha arremetido por igual tanto al malhechor como al bueno de Goku.

Recopilando, si se meten en el mismo saco la nostalgia, las modificaciones al asentado ideario, la mejorable selección del color del pelo y la crítica a todo lo que no pertenezca a la obra original, tenemos la razón de ser de que el azulado tinte azul cobalto de Goku no lo quiera tener cerca ni el mismísimo Homer. No hay motivos reales, lógicos, más allá de los gustos personales de cada cual, para considerar nefasta esta transformación, puesto que ya "nos han colado" cosas similares y hemos picado en el anzuelo. Lo único que cambia entre aquel entonces y ahora es el prisma desde el cual lo miramos. Otro asunto ya es la considerable bajada de poder de Son Gohan y como se ha ido desinflando con el transcurrir del tiempo. Pero entiende al pobre, es profe y no le da tiempo para el gimnasio. Menudo cabeza de familia está hecho.

Habrá que esperar a ver la película entera para comprobar si merece la pena o no esta modificación. En España llegará del 5 al 8 de noviembre.

Y tú, ¿qué opinas del Goku azul? ¿Tienes en mente cómo sería tu transformación definitiva? ¡Comenta qué te parece todo este asunto!

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