¿Hay hueco para más consolas en el mercado?

Cuando algunos seguimos esperando que OnLive se haga oficial en España, aparecen los rumores sobre una supuesta Steam Box, la nueva consola de Valve.  Llegan justo cuando el cambio de generación es casi palpable, cuando Wii U es una realidad y la siguiente Xbox un secreto a voces. En tres o cuatro años nos podríamos juntar con cinco consolas más PC/Mac en las tiendas.

Para el jugador/comprador, esto suena a gloria bendita. Las ofertacas de Steam en un cajita junto a la tele de 120 pulgadas, lista para arrancar y jugar, sin los preámbulos de un PC. Te despertarías el día de lanzamiento de GTA V, irías al salón y en dos clics y tres minutos ya estarías descargando tu juego nuevo sin salir de casa.

¡Eh tú! ¡Despierta, despierta! Este sueño húmedo no tiene ningún sustento desde el punto de vista empresarial. En el caso de que Valve decidiese entrar en el mercado del hardware debería comenzar por replantearse su modelo de negocio, sobre todo en cuanto a los precios, pero también en cuanto al trato con las third parties.

El mercado de los videojuegos es muy grande, es enorme. Y el poder de Sony, Nintendo y Microsoft también lo es. Valve tendría que haber conseguido, en primer lugar, inversión suficiente para mantener el equipo de I+D capaz de crear un hardware eficiente. Después, conseguir proveedores y ensambladores de todos los componentes, lo que implica duras negociaciones con los fabricantes de chips, bastante casados con las tres grandes del mercado actual. Seguro que NVIDIA y AMD están encantadas de tener más clientes, pero también de evitar líos con los actuales. Suma después la distribución, es decir, el “pellizquito” que se quedan las tiendas. Y la costosísima campaña de marketing.

Después hay que negociar con las third parties, que serán las que menos pegas pongan a la hora de publicar sus juegos, ¿pero a la hora de programar? ¿Será Steam Box un PC más y bastará con ese producto o necesitará trato de SKU independiente? Aunque el coste marginal de una versión más de un juego es cada vez más bajo, el límite de presupuesto ahoga a los desarrolladores ya, con lo que incluir esa otra versión añadida puede ser una barrera que pocas superen. Eso significaría un catálogo poco atractivo y abandono.

Además, y esto es un pilar, Valve no tiene juegos “vendeconsolas”. Hace buenos títulos, pero ninguno es capaz de movilizar como un Mario, un Halo o un Uncharted. ¿Cómo sería su relación con las third parties? ¿Qué podría hacer para atraerlas y compensarlas? Efectivamente, haciéndolas ganar más dinero.

Y precisamente, la política de ganar más dinero choca directamente con la de precios bajos. Si entra en la batalla de rebajar royalties más que Sony, Nintendo y Microsoft, no será rentable. Los juegos de Steam Box no podrían ser tan baratos como los de Steam porque necesita cargar con los costes del hardware, del mantenimiento y con la remuneración a las third parties. Y se pierde la gracia.

Es muy complicado que entre una nueva consola en circulación, y si lo hace necesitará el apoyo de una corporación gigante como Microsoft. Por eso, para mi Steam Box se parece más a OnLive que a una consola física con juegos descargables. Y eso, en realidad, no parece que haga mucha falta.

Twitter: @ShezardRG

Publicaciones relacionadas

Cerrar