Hay pocas cosas mejores en la vida que…

Hay pocas cosas mejores en la vida que el día en que te regalan tu primera consola. Esas horas se recuerdan con nostalgia, abres el paquete con sumo cuidado, la caja incluso la guardas durante meses (algunos toda la vida), no vaya a ser que le pase algo a tu nueva “mejor amiga” y haya que cambiarla.

Hay pocas cosas mejores en la vida que las tardes que echábamos con los colegas alrededor de una máquina recreativa. En un garito de mala muerte el barman nos sacaba la paga del domingo a base de monedas de 25 pelas, el caso era llegar hasta el final de Street Fighter y darle cera a Bison. O ayudar a un amigo con el Ghost N´Goblins, después de una tarde tirados en casa con el Hero Quest. Ese día un juego de mesa se quedaba corto.

Hay pocas cosas mejores en la vida que el día en que sale a la venta un juego que llevas años esperando, del que te has tragado todos los tráilers, las entrevistas en un inglés macarrónico, la conferencia del E3 y leído todos los spoilers posibles. Esa tarde no quieres que te molesten, compras pilas para el mando no vaya a ser que te la líe, y mientes a todo el mundo para que no te llamen, no vengan a casa, no piquen al telefonillo… Eres tú y la consola.

Hay pocas cosas mejores en la vida que llegar al final de un juego. Las horas invertidas, la búsqueda de una guía si la cosa se pone difícil, y ni te cuento si eres de los que te gusta acabar con todos los logros y trofeos… En fin, que te da tanta alegría haber acabado por fin con otro Final Fantasy como si hubieses ganado la liga, ligado con la mujer de tus sueños y acertado la quiniela el mismo día. Luego te paras a pensarlo, te das cuenta de que no es para tanto y vuelves a la tienda a por otro juego, porque nos gusta sufrir.

Hay pocas cosas mejores en la vida que una noche de timba consolera con amigos. Manchar los mandos de ganchitos, echar refresco al suelo y que no te importe, no vaya a ser que el de al lado te suele un “Fatality” en Mortal Kombat, te cuele un gol con Macedonia en Fifa 12, o te la clave de tres con los Bobcats en NBA 2K12.

Disfrutar del vicio con tu pandilla de locos de las consolas siempre será lo más grande.

Por eso hay pocas cosas mejores en la vida que decidir montar con ellos una web de videojuegos. Y no una web cualquiera, sino una que te de miedo dejar sola cada vez que apagas el ordenador, que la gente se encuentra a gusto cuando navega por ella, donde no se dan bendiciones a unos títulos y se demoniza a otros, donde ser hardcore o casual sólo significa que te gusta divertirte con lo mismo que el de al lado.

Pues mira socio, al final resulta que si te gusta el mismo vicio que a mí hay un montón de cosas buenas en la vida. Porque tú y yo no somos unos freaks raros como les gusta llamarnos, somos gente normal, estudiantes, deportistas, licenciados universitarios, amas de casa, padres de familia… somos obreros y ricos, mujeres y hombres, mayores y jóvenes unidos por un mando.

Y no, no tenemos la culpa cada vez que a un demente le da por llevar a cabo una desgracia como dicen en los telediarios, ni vivimos encerrados en la habitación, ni en nuestros juegos hay más violencia que en las películas que ponen a las cinco de la tarde.

Yo, igual que tú, soy un JUGÓN y estoy orgulloso.

 

Tomás McNulty

Publicaciones relacionadas

Cerrar