Hijo de Locust

Ahora que nos hemos calmado un poco y ha pasado un algo de tiempo; nos hemos tomado un café y relajado, ha llegado el Día E. No, en el que le ponéis gasolina a la motosierra de la Lancer y os enfadáis con el presente y el futuro no, sino en el que pensamos en el devenir de la saga Gears of War.

Como ya sabréis de sobra, Epic Games definitivamente le ha vendido la saga a Microsoft y estos han decidido otorgarle tan jugosa franquicia a un estudio de formación reciente sin ningún juego en su haber. Vale que esto puede dar escalofríos pero también pensad en que está Rod Fergusson, productor tanto de Gears of War como de esa obra maestra llamada Bioshock Infinite. Hecho el apunte informativo vamos a por todas.

Pero llega el momento de la secuela y por ende la delgada línea que separa el cómo debe ser una continuación. Los cánones mandan, y cuando un juego es bueno con más sentido aún, que en una secuela se deben respetar escrupulosamente los puntos que hicieron grande al original y añadir un par de toques innovadores y poco más.

Esperemos no ver nunca un Mario first person shooter ni al Jefe Maestro que salta sobre el Covenant mientras va recogiendo halos (con la h muda) cual ángel exterminador por vidas extra.

El principal punto a discutir es qué pasa con el argumento. Personalmente (esto es una columna, si no fuera personalmente sería un sinsentido) y como fanático de Gears que tiene su carpeta plastificada con fotos de Anya y que grita cual colegiala y en falsete "demasiado feo para vivir", el nuevo Gears of War debería ser una precuela.

Es más, debería coger el argumento calcado y de manera concienzuda de la primera trilogía de novelas de Karen Traviss y hacer una campaña de argumento coral como sucedía en Gears of War 3 y que tan mal entendieron en Judgment.

Porque ver un juego en el que tenemos acontecimientos de las Guerras del Péndulo, donde los humanos se enfrentaban a los humanos (y nos cambiaría un tanto la jugabilidad); donde se viera realmente la difícil decisión de activar el Martillo del Alba; o lo interesante que es ver por qué tanto Marcus como Dom entran al ejército a causa del hermano de Dom, no tendría precio. Por esto y porque seguir el argumento hacia adelante supondría tal carambola de guión que o resultaría genial o sería una estupidez de categoría antológica. 

Sin contar con que hay dos personajes en la novela que tienen una historia fundamental en el desarrollo del universo y que han sido casi y totalmente, ninguneados, como son el coronel Hoffman y Bernie Mataki, respectivamente.

Porque Gears of War: Judgment no fue un paso atrás sino un paso a un lado. Un juego que tenía que haber sido vendido como expansión de Gears of War 3 y que tenía grandes bondades a nivel jugable, pero no argumentales.

Porque el nuevo Gears of War tendrá que ser casi un calco de Gears of War 3, respetando el modo Horda, Invasión y añadiendo algo nuevo a estos dos; pero haciendo poco más que no sea trabajar un señor argumento.

Y con Black Tusk pensad que sagas tan grandes que cambian de estudio lo lógico es que se dejen en buenas manos. Si no, mirad a 343 Games con Halo o a Splinter Cell en manos de Ubisoft Toronto.

¿Alguien tiene algo que objetar? Porque tengo la Lancer preparada…

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