iPhone 5, ¿el fin de una era?

La semana pasada Apple cumplió su ritual anual y presentó el nuevo modelo de iPhone, su producto estrella. La anticipación por conseguirlo y los comentarios de odio vertidos chocan en un producto que mantiene la corona de la popularidad. Pero, ¿es el iPhone 5 el fin de una era?

Tras la muerte de Steve Jobs, Apple se apresuró a calmar a sus fieles seguidores. Jobs había dejado una hoja de ruta que cubría varios años de productos. Cupertino seguiría protegido por la sombra de Steve Jobs. El iPhone 5 es una prueba de ello. Sigue al pie de la letra la filosofía de Apple: variaciones incrementales en un producto durante varios años intercaladas con cambios más sustanciales que ocurren con un intervalo mayor. Las revoluciones se distribuyen a lo largo de los años, tocando diferentes productos para mantener la sensación de ser la vanguardia tecnológica. Una vanguardia asegurada por la importancia del diseño por encima de las especificaciones.

Volviendo a las “revoluciones” que mantienen ese estatus de Apple, se han ido distribuyendo estratégicamente a lo largo de los años. Espaciados. En 2001 el iPod con la click wheel, 2007 iPhone y su pantalla táctil, 2008 Macbook Air con SSD y sin unidad óptica y 2010 vió el nacimiento del iPad. Los cambios sustanciales tendrían a la cabeza la pantalla retina con su inclusión en el iPhone en 2010, para luego saltar al iPad y al Macbook Pro. Por otro lado, cada año hemos ido viendo incrementos, en el caso del iPhone en  potencia junto a mejoras en la batería y peso.

En cuanto al diseño, el iPhone ha visto dos plantilla. La más curvada que compartieron iPhone, iPhone 3G y iPhone 3GS y la más angulosa que han tenido el iPhone 4, 4S y este iPhone 5. Un terminal que mantiene el tamaño pero aumenta la superficie de pantalla (y con ello la resolución). Pasamos a las 4 pulgadas que antaño fueron criticadas por la propia Apple por su incomodidad para manejar con un sólo dedo.

El iPhone 5 es una obra de artesanía. Tanto de diseño industrial que me parece tremendamente atractivo, como de marketing y psicología comercial. Pese a las críticas será con toda probabilidad el modelo más vendido de la compañía y podrá mantener el título de teléfono más popular. Pero por primera vez desde su lanzamiento hace 5 años Apple empieza a notar la presión del mercado.

Las grandes críticas al iPhone 5 vienen de continuar esa variación incremental desechando dar un salto mayor. Y pese al brutal magnetismo de la marca, por primera vez tiene un rival a su altura. El Samsung Galaxy SIII vende en cantidades comparables con características que en muchos casos superan al terminal de Apple. También tenemos una serie de consumidores que antes saltaban directamente al nuevo modelo de Apple y ahora se lo pensarán. Se trata de aquellos que firmaron un contrato de 18/24 meses al comprar un iPhone 4 y se encuentran con un iPhone 5 que no ven tan diferente a su teléfono actual. Y ahí es Samsung la que tiene las de ganar.

Con un panorama de competición agresiva Apple se encuentra en el punto exacto para plantar un salto revolucionario en la siguiente versión de iPhone. Un salto que les vuelva a distanciar de la competencia. Pero es la propia Apple y su inercia la que les va a lastrar en su decisión. A fin de cuentas, tanto los mercados donde tus acciones te sitúan como la mayor empresa a nivel de capitalización bursátil, como los clientes que llevan a cada modelo a un nuevo récord de ventas son poderosas razones para pensar que seguir en el camino que te has marcado es la opción correcta. La soberbia del ganador puede suponer el fin de la era de dominación de Apple.

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