La mariposa que tropezó con una piedra

Lobezno Inmortal tendrá un remake. "¿Una secuela?" No, un remake: la misma película pero renovada. "Pero, ¿no la han estrenado este fin de semana?" Sí. "Y, ¿cómo es posible?" Es posible porque es mentira.

Si os hemos dado un susto inicial con la premisa, llevado a equívoco, a enfadaros o que os hagáis ilusión, pedimos perdón. Ya sabéis que bajo la excusa de "es un rumor" o poniendo un "podría" antes del verbo o, rezando 10 Ave Marías de penitencia, cualquiera puede decir lo que le salga de la taza de café casi con impunidad (y sin el "casi con").

Pero no hemos venido hablar de periodismo, debate que suele interesar solo a los periodistas aunque debería a todos pese a que no seáis plumillas ni ganéis o empatéis cualquier discusión pero nunca la perdáis.

El Efecto Mariposa tendrá remake. Esto ya no es broma. La película de relativo culto (otro día ya discutiremos lo del becerro de oro cinematográfico) de Eric Bress y J. Mackye Gruber, protagonizada por Aston "pre-dos hombres y medio" y "pre-Steve Jobs" Kutcher volverá a hacerse. Lo hemos leído en Variety, hemos salido a la calle a intentar pegarnos con pandilleros y hemos vuelto para escribir esta columna.

Bonita paradoja que una película que narra las terribles consecuencias que tiene viajar en el tiempo para cambiar mínimos detalles en el pasado que modifiquen categóricamente el futuro quiera volver sobre sus pasos cuando, insistimos, las consecuencias son terribles.

Los productores (ejecutivos), esos entes que no piensan en imágenes, ni ideas, sino en billetes y monedas habrán llegado a esta conclusión, suponemos: si la original nos costó 13 millones de dólares y recaudó cerca de 100 millones de dólares, ¿por qué no repetir la jugada?

Vamos a dejar de lado que el filme tenga dos secuelas deleznables que fueron directamente a engrosar la estantería del videoclub del barrio. ¿Cuál es el problema que da ganas de arrancarnos los ojos de las cuencas con una cucharilla de café?

Que la película que plasma aquello de que "si una mariposa bate las alas en Hong Kong puede provocar un tornado en Nueva York" se estrenó en… ¡2004! A los que no tengáis un ábaco a mano y os de pereza contar con los dedos… sí, solo han pasado nueve años.

En 9 años se pueden hacer muchas cosas, como que un periodista se saque la carrera de medicina (vale, aquí hemos exagerado), o que Gabe Newell saque Half-Life 3 (vale, hemos vuelto a exagerar porque harán falta 20 ó 30 años para que esto suceda… en otra dimensión, claro), pero no un remake.

No es que hacer remakes por sistema sea como dibujar pentáculos en el suelo para invocar cabras, es decir, muy malignos, sino que hay decisiones que son más absurdas que no sacar más secuelas de Metal Gear Solid.

En cine, los remakes tienen sentido (aunque servidor no defienda del todo lo que va a decir) cuando una película se crea en Corea, se estrena en Corea, es la leche en Corea pero sino pasa por el filtro norteamericano solo se disfruta en Corea.

O cuando, por culpa de ese mal endémico que padecen muchos que es alergia al blanco y negro, pasan tropecientos años (es decir, muchos) y una historia puede interesar al público actual pero contada con las formas que gustan al público actual.

Los videojuegos, sin embargo, siempre van a poder justificar la presencia de remasterizaciones en Alta Definición porque, a fin de cuentas, actualizarle los gráficos y jugabilidad a un título es como sacar en blu-ray lo que ya teníamos en DVD y en VHS.

Pero claro, hay líneas imaginarias que en realidad deberían ser muros inexpugnables contra los que pegarse si quieres hacer caso omiso de ellas: a nadie se le ocurre volver a hacer Casablanca (El Buen Alemán no vale), ni Psicosis (¡Ups! ¿¡Vaya liada eh Gus Van Sant!?). Ni nadie va a rehacer ahora un The Last of Us en el que le broten más florecillas a los infectados de las pústulas. Aunque "podría" haber un remake en desarrollo… nah, ¿a quién pretendemos engañar?

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