Los héroes que apestan son los mejores

A William Munny en Sin Perdón le conocimos cuidando cerdos. A John McClane en La Jungla de Cristal III hubo que ir a buscarle al garito infecto donde estuviese bebiendo para que nos echara una mano. Hemos perdido las veces que hemos visto a Rambo metido en barro, como hizo Schwarzenegger para escapar en Depredador.

Ejemplos como estos hay tantos que mejor paro. ¿Por qué os doy la vara con peña que ha salvado al mundo envuelta en fango? Porque la higiene no tiene que ver nada con la excelencia si hablamos de héroes. Es más, creo tener un problema grave: cuanta más mierda lleva encima un tipo de estos, más le admiro… ¿Es grave doctor?

Que los héroes que apestan son los mejores es una verdad que defiendo con los puños, y en las consolas me pasa lo mismo:

Con los juegos de Rockstar hago un capítulo aparte: John Marston de Red Dead Redemption no tenía pinta de oler a rosas, Jack Daniel´s es el perfume de Max Payne, de los personajes de GTA hasta podíamos hacer un ranking de cual era el más chungo con la ducha pero, de largo, ya os digo que arrancando GTA IV y viendo a Nico Bellic llegar en barco ese tío hacía tiempo que no pillaba ni la maquinilla de afeitar. Todos estos personajes son inolvidables, carismáticos, históricos y… sucios. Se ve que la única razón por la que Rockstar hizo L.A. Noire fue tener un héroe que se peinaba por las mañanas, Cole Phelps.

Pero si queréis seguimos, porque quitando los personajes animados de Nintendo (Mario y Kirby yo creo que ni huelen, Samus Aran desde que se quitó el casco se ve que usa buen champú, y Donkey… bueno, Donkey es un simio y no cuenta) en todos lados cuecen habas.

Playstation tiene unos cuantos a los que dar balleta, porque Kratos y Nathan Drake sudan lo suyo. Es más, al prota de Uncharted me lo puedo imaginar perfectamente anunciando el desodorante ese que todos los tíos nos hemos echado, esperando que lluevan mujeres del cielo. ¡No lo neguéis!

Microsoft también tiene lo suyo, porque toda la banda de hermanos de Gears Of War lleva pidiendo a gritos pasar por el aseo desde hace tres juegos. Marcus Fenix ha tardado todo este tiempo para, en el desenlace de la última aventura por fin verle el pelo libre de caspa. Cosa que no ha pasado con el Jefe Maestro. Del colega no hemos visto ni la nariz, y se ve que para ducharse se asegurará de que nadie esté cerca. El día que se quite el casco vamos a flipar, y no solo por verle la cara…

Lo dicho, no es que quiera ensalzar la suciedad, pero cada vez tengo más claro que mis personajes favoritos, los mejores y los que más admiro, los que hacen que las tripas, el corazón y la cabeza sientan emociones indescriptibles, son los que para salvar el mundo se han manchado algo más que las manos.

Esto es al contrario que la famosa frase de la Real Academia de la Lengua: «El buen héroe de los videojuegos no limpia, pero fija y da esplendor».

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