Los pequeños estudios, el motor de la industria

A menudo los medios de comunicación y, por extensión, los aficionados al mundo de los videojuegos prestamos demasiada atención a las grandes producciones, conocidas en el mundillo como juegos triple A, y nos olvidamos de esos pequeños proyectos, impulsados por compañías con pocos recursos, que disponen de la valentía y la innovación que las grandes no se atreven a introducir en sus juegos.

Realmente, los pequeños estudios no tienen otro remedio que buscar ofrecer algo diferente para diferenciarse de las imbatibles superproducciones que arrasan con la mayor parte de las ventas mundiales, alcanzando cifras escandalosas. Mi intención con el presente artículo es rendirle homenaje a esas pequeñas compañías y reivindicar su papel fundamental dentro de la industria del videojuego, pues son ellas las que consiguen ofrecernos algo diferente.

Dentro de este colectivo en auge me gustaría focalizar esta humilde columna en una empresa que, haciendo poco ruido, se ha convertido en referente en tan solo unos meses y con solo siete años de vida a sus espaldas. Hablo de la parisina Dontnod Entertainment, ahora conocida por ser la desarrolladora de la aventura episódica Life is Strange, uno de los grandes triunfos del 2015.

Considero a Dontnod un estudio valiente y, por ello, digno de admiración. Os explico: a mediados del año 2013 la compañía francesa sacaba a la luz su primer proyecto. Era Remember Me, un título que fue vapuleado por la crítica y, por consiguiente, no logró buenas cifras de ventas. Personalmente, el juego protagonizado por Nilin en una creíble Neo-París me pareció sensacional. Pero no es a eso a lo que voy. Hace ya casi dos años y medio Dontnod demostraba su buen hacer en cuanto a narrativa con este juego de acción, aventura y toques de hack and slash, dejando a un lado su impecable apartado artístico.

Es aquí donde me encaja a la perfección la valentía a la que hacía referencia. Puede que el cambio radical surgiera como respuesta al fracaso comercial de Remember Me, pero Dontnod se puso manos a la obra con algo totalmente diferente. Llegaba, ahora sí, Life is Strange. Pasamos de un juego de acción a una aventura gráfica episódica, siguiendo la línea de Telltale Games. También fueron valientes en cuanto a su protagonista. Ellos querían que fuera una chica y ninguna gran compañía les aceptaba esa premisa. Finalmente encontraron el apoyo de Square Enix, a quien tenemos que agradecer que haya hecho posible este fantástico juego.

La valentía de Dontnod, sin embargo, no acaba aquí. Tras el ‘boom’ de Life is Strange, que les ha consagrado como estudio de éxito, nada les obligaba a cambiar de registro. Pero lo han vuelto a hacer y a lo bestia, además. Su próximo trabajo, ya confirmado, se llama Vampyr. Se trata de un juego de rol y acción que vuelve a sacar por completo a los franceses de su zona de confort.

Un juego de acción, una aventura gráfica episódica y un título de rol. En esto se resumen la trayectoria de Dontnod Entertainment, una compañía pequeña que bien podría ser el reflejo de muchas de las grandes que se encasillan en un género que dominan y con el que nos “deleitan” con juegos casi clónicos año tras año.

Este artículo no trata de aleccionar a nadie, tan solo busca reivindicar el papel fundamental de los estudios más pequeños que, paradójicamente, son los más valientes y los que más hacen avanzar a la industria de los videojuegos. Tomen nota de esta pequeña compañía que hace menos de un año era una completa desconocida.

¿Qué pequeños estudios te han marcado especialmente a ti como jugón?

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