Los sabios aprenden, el resto da lecciones

Vivimos una época en la que “todo el mundo sabe de todo” y al final “nadie sabe de nada”. El acceso ilimitado a la información nos ha hecho seres desinformados. Como esos tertulianos de Futboleros y Sálvame nos lanzamos a chillar y gritar a las redes sociales con un hashtag como favorito: #EsoEsAsí

Antes ibas a la tienda de videojuegos para dejarte aconsejar por tu dependiente colega, que te recomendaba dos lanzamientos que te hacían babear más rápido que Alfredo Landa frente a las muchachas de Gandía. Ahora solo preguntas para ver si al desafortunado vendedor, que está más a colocar cajas que a jugar, le pillas en algún descuido.

Antes veías la portada de Golden Axe y pensabas “con esta ilustración fuera fijo que dentro me voy a encontrar con unos graficazos”. Enchufabas el juego a la vena y ante la primera imagen pixelada y en colores chillones exclamabas “¡Lo han clavao!”, a pesar de que se parecía ese bicho a un guerrero bárbaro lo mismo que el Mono Burgos a un portero de fútbol (lo fue, pero nunca lo jurarías). Ahora Kojima te presenta un nuevo Metal Gear y los comentarios son solo para decir “esos gráficos no me los creo, están trucaos” o lindezas por el estilo.

Antes leías tu revista de videojuegos favorita en momentos de casi recogimiento, hasta la última coma, tomando notas incluso y fiándote al 100% del juego que ese mes te proponían como imprescindible. Ahora se discuten las frases de cada avance, sin ni siquiera haber probado un juego, solo por los amores u odios que se sientan por la marca o el héroe. Que si Ezio me molaba más, que Bleszinsky ya no sabe qué hacer, que si Wii U no vale para nada solo porque le tengo tirria a Miyamoto.

Esto no lleva a ningún lado. Deberíamos sin duda alguna darle la vuelta a la tortilla, escuchar, abrir las orejas, ser más humildes… Aprender. JUGAR. Somos como el niño que cuando su madre le ofrece las lentejas que nunca ha probado dice “no me gusta”. No hay nada más repelente…

El mejor ejemplo lo tenemos en Twitter, una red social que es una de las mejores herramientas para el diálogo y la discusión, pero que por momentos hace que la gente mire aún con más ahínco su ombligo. Juguemos, probemos, equivoquémonos, caguémosla si hace falta y no tengamos miedo a probar aquellos títulos que más reparo nos den. Y después, por supuesto, demos nuestra opinión sobre lo que nos parecen. Pero será solo eso, nuestra opinión, que como los culos, todos tenemos una (esto lo dijo Harry “El Sucio”, ¿se lo vais a discutir?).

Y es que la verdad absoluta no existe, en AlfaBetaJuega lo llevamos tan a rajatabla que no ponemos nota a los juegos, solo analizamos. Las opiniones os las dejamos a vosotros, nosotros nos reservamos solo estas columnillas para matar el gusanillo. Las estrellas dejémoslas en el cielo y mejor tocarlas de lejos. Prefiero que me den estopa por no dejar de equivocarme, que recibir todo tipo de elogios por ganar todos los días la misma carrera porque sé el recorrido de memoria.

Así que nunca dejaré de escuchar, de aprender, jamás trataré de dar lecciones, como mucho consejos y sin esperar que me hagan caso. Para bandera la pirata, para héroes los del Silencio y como lema solo uno: con el Cholo pocas risas.

¿Esto no iba de videojuegos? PUES A JUGAR. Que hay que ver lo cansinos que nos ponemos cuando nos creemos que esto va de otra cosa.

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